”Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.George Santayana, poeta y filósofo español, 1863 – 1952.
¿Existen motivos para confiar en los anuncios oficiales que (nuevamente) se hacen en cuanto a la esquiva rehabilitación de lo que queda del Muelle de Puerto Colombia?
A pesar que el presidente Uribe parece haber dado su brazo a torcer esta vez, al menos lo suficiente como para estampar su firma en un decreto que aprueba un plan de protección, basta con echar un vistazo a los archivos de prensa para descubrir las sucesivas mentiras que se han tejido en torno a esta supuesta rehabilitación, algunas de corte realmente orwelliano. “Avanza proceso para rescate del muelle”, se lee en el título de un comunicado publicado en la página de internet oficial o gubernamental de la Alcaldía de Puerto Colombia, fechado el 15 de enero de 2007.
Resulta burlonamente irónico que mientras se hacían este tipo de afirmaciones alegres lo que continuaba avanzando realmente era sólo el proceso de erosión, el mismo que ha hecho que un tramo de casi doscientos metros lineales de la estructura repose ahora bajo las olas.
Ya se había apreciado en años anteriores algo parecido al actual clima emocional de enardecimiento popular e indignación exaltada que desde hace unos días ha despertado el desplome del tramo central del muelle. La última vez fue en 2004, cuando a través de éste diario se denunció (y se anunció) la inminencia de que esto sucediera. Y después, como bien se sabe, no pasó nada.
Viene de manera inevitable a la mente una paráfrasis del discurso pronunciado el 20 de julio de 1810 por el tribuno del pueblo José Acevedo y Gómez, ante la multitud enardecida en Santafé de Bogotá: “Compatriotas: Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce meses quedará mucho menos del muelle”.
El hecho de que las obras anunciadas para recuperar y mantener como monumento esta ruina histórica sigan supeditadas a la embolatada concesión del lote del Distrito 20 de Carreteras es tan desalentador como el de que Puerto Colombia tenga una alcaldesa que considera propicia la agresión física y verbal a los profesionales de la información cuando estos denuncian los problemas del municipio, entre los cuales el de la incapacidad política y administrativa para proteger el patrimonio es uno entre muchos.
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Periodista barranquillero, residente en Madrid, interesado en temas internacionales y en la relación que estos guardan (o no guardan) con nuestro país, con nuestra ciudad. También en temas relacionados con el Medio Ambiente, la Cultura y la Ciencia.