Frente al Cúcuta el planteamiento de Comesaña fue diferente a lo realizado en condición de local contra Millonarios. Para este juego incluyó a Jaime Córdoba, al lado de Jaramillo y Flórez, con Giovanni Hernández incrustado como volante externo sobre la izquierda, para completar una línea de cuatro en ese segmento zonal.
¿Cuál era la idea del técnico con este montaje? Principalmente para desarrollar el siguiente ejercicio defensivo: Llenar lo ancho del terreno, congestionar la zona media, obturar los espacios y desconectar la creación de juego del cuadro local.
Puedo decir que, a grandes rasgos, todo eso funcionó. Mucho más en el primer tiempo, donde el bloque táctico lució más compacto e impenetrable. Porque en el segundo periodo, el local perforó por la banda derecha, zona izquierda defensiva de Junior, con Pajoy, quien cruzaba balones peligrosos hacia el centro, para Gamarra y Tancredi, pero los intentos de anotar fueron acallados por Berbia, de elogiosa actuación. Otras opciones de gol del equipo de Pinto, fueron despilfarradas por ineficiente definición.
En fase ofensiva, a Junior le faltó mayor volumen, sin embargo, en jugadas de contraataque gestó varias opciones cargadas de inminente peligro, dos de ellas fueron faltas dentro del área, pero “sospechosamente” dejadas de sancionar por el árbitro Imer Machado, quien con estas decisiones equivocadas le “metió la mano” al partido y de paso alteró el resultado del cotejo. Ya el primer episodio, Machado en complicidad con el asistente de oriental habían anulado una acción de gol de Teo Gutiérrez por “supuesta” posición adelantada del delantero barranquillero, decisión “inventada” por el componente arbitral.
El encuadramiento utilizado en el inicio fue el siguiente: 1-4-4-2. Con Berbia; Palacio, Cambindo, Ceballos, Cortés; Flórez, Jaramillo, Córdoba, Hernández; Orozco y Gutiérrez. El dibujo sufrió reforma con la salida del Sub18 Norvey Orozco -de auspicioso y grato debut- por el ingreso de Acuña; estableciéndose así: 1-4-4-1-1. Siendo “El Piojo” Acuña, ocupante de la posición de Giovanni Hernández, es decir, volante por izquierda, haciéndole compañía a Flórez, Jaramillo y Córdoba; mientras el “10” rojiblanco fue trasladado delante de los cuatro centrocampistas y detrás de Teo Gutiérrez, único en punta.
El plan del partido fue claro y definido: esperar y hacer densidad en zona propia, ser solidarios para recuperar la pelota, y armar un bloque “rocoso” e impenetrable en defensa, lo cual, por largos pasajes del juego el equipo lo ejecutó, pero faltó armonizar colectivamente cuando poseyó el balón; también, que los volantes superaran la línea de balón con la intención de participar mucho más en las tareas de ataque, y faltó el acompañamiento de los laterales, los cuales no asomaron su rostro en fase ofensiva.
No obstante, con defectos y virtudes, y con los crasos desaciertos arbitrales, captar un punto de visitante es supremamente importante; por lo demás, ya tendrá tiempo el profesor Comesaña para ir corrigiendo errores e ir, paso a paso, acondicionando su escuadra hasta el punto que él desee.
Finalmente, espero un pronunciamiento vehemente de parte de la junta directiva, en contra del árbitro Imer Machado. Los directivos tienen que sentar la voz de protesta inmediatamente, porque este evento no puede dejarse pasar por alto, y, desde ya, hay que “frenar” cualquier hecho similar en lo sucesivo.
Por favor mantenga su opinión relacionada con el tema, no usar insultos, agresiones, faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión; no hacer publicidad. En caso de no hacerlo su comentario o registro pueden ser borrados. Términos y Condiciones