“Vuestras ropas y vuestros maquillajes ocultan mucho de vuestra belleza pero nada de vuestra fealdad” - (Gibran Khalil Gibran).
Ya sabemos que las encuestas que hacen los diarios en internet no tienen un carácter científico, pero cuando los resultados son lo suficientemente numerosos y las diferencias abultadas, algo querrán decir.
Me refiero concretamente a la encuesta publicada el miércoles pasado por El Heraldo.com.co, en la que se preguntaba: “¿Cree usted que el Concurso Nacional de Belleza está en decadencia?”. Buena pregunta
En el momento de echarle un ultimo vistazo a los resultados, 1.246 habían respondido que sí, que el llamado “reinado” les parece un espectáculo decadente. 148 habían contestado que no.
Redondeando las cifras de este muestreo, podríamos decir que nueve de cada diez consultados tienen un concepto negativo del degradante desfile de carne que se monta en La Heroica cada noviembre.
Y es que no se necesita ser Florence Thomas para darse cuenta de lo ofensivo que resulta para todas las mujeres el hecho de que se pretenda escoger a una entre ellas bajo los patrones y estereotipos dictados por Max Factor o Revlon, o por cualquiera otra de esas marcas comerciales que hacen un gran negocio vendiendo la idea de que sin sus productos no es posible que una mujer sea bella.
Lo ofensivo adquiere un matiz insultante cuando estas jóvenes de sonrisas postizas y frases bobaliconas, apoyadas por la chequera de papá y el bisturí del cirujano plástico, pretenden representar a las poblaciones de departamentos enteros, a las mujeres verdaderamente valiosas, a esas millones de colombianas anónimas que levantan sus familias trabajando veinticuatro horas al día en su empleo y en su hogar, o a las que no tienen ni empleo ni hogar, esas que llegan con sus hijos en brazos huyendo de la violencia en el campo para engordar los cordones de miseria de la ciudad, o a las profesionales que han recorrido un camino de la superación tan en contravía al que escogieron estas candidatas a títulos nobiliarios artificiales .
¿Qué es lo que representan en realidad?
Indolencia social, elitismo, insensibilidad, frivolidad y superficialidad, la degradación de todo lo que de femenino tiene la mujer en aras de satisfacer las necesidades comerciales y publicitarias de un evento anacrónico que perpetúa el esquema machista y las convierte en objetos de consumo.
Me sumo a esa mayoría que parece pensar con sensatez, a todos esos que hicieron clic sobre el botón del “sí” en la oportuna encuesta de El Heraldo.com.co .
El tal reinado de belleza no es sólo decadente. Es ridículo y odioso.
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Periodista barranquillero, residente en Madrid, interesado en temas internacionales y en la relación que estos guardan (o no guardan) con nuestro país, con nuestra ciudad. También en temas relativos al medio ambiente, la cultura y la ciencia.