El cineasta Mark Forster (recuérdelo por “Finding Neverland”) pone su firma como director a la nueva película de James Bond. Caracterizado 007 por Daniel Graig, la chica Bond en esta oportunidad es la actriz ucraniana Olga Kurylenko. Para curiosos cinéfilos destaca en el casting el actor italiano Giancarlo Giannini en el papel de Mathis.
Muchas veces cuando se traduce el título de una película para nuestro medio de habla hispana, algunas veces resulta interesante, pero en muchas otras, nada que ver. Pienso que en esta oportunidad, resulta mejor dejar su título en versión original, pues, cualquier título en español, no hubiera aportado nada a una cinta, que de por sí, lo que menos se ve es el “Quantum of solage”, porque entre héroes y enemigos, se pasan toda la película persiguiéndose.
Pero podría retractarme y decir que el título de la película se comprende casi al final de la cinta, cuando James Bond deja en medio del desierto al villano Dominic Greene (Mathieu Amalric). Y no hay que estar al lado de la víctima subrayando su indefensión ante el sistema de Bond en el castigo. Es que el enigma descifrado al final de “Quantum of solage”, bien permite admitir que Greene merecía esa “calidad de consuelo” como condena.
Al tomar como escenario del filme un país de América Latina, también podría aceptarse para el contexto de la trama, debido a que las opciones morales del presidente del país en cuestión, también abarca su propio crimen, ya que para que la ecuación cuadre (el que sea castigado por la traición a su patria), Camille —la chica Bond— se enfrente al militar, sin que existan maniqueas lecciones de conducta.
En “Quantum of solace” el cineasta Mark Forster ofrece pocas novedades en el agotado discurso de un autor, que si pretendió agitar conciencias sobre el agua como recurso humano de la supervivencia, y el sistema de ricos y pobres que está criticando, se queda a medio camino. América Latina ha sido un continente con más errores que aciertos, mírese por donde se quiera mirar.
Pero dejando a un lado este tema, el reto de los productores de la película de hacer verosímil cinematográficamente la trama y el personaje del libro de Ian Fleming, si bien lo consiguen, como hombre sagaz que es el agente 007. Lo extienden, además, a versiones de pura acción que por momentos dudamos de lo que vemos.
Los guionistas Neal Purvis y el prestigioso canadiense Paul Haggis (“Million dollars baby”) logran persuadirnos respecto a lo que siempre queremos de Bond. Pero, no olvidemos que James Bond (como otros personajes de la ficción) tiene el don de la inmortalidad. ¡Claro! Sin contar aquellos que han sido llevados al cine.
Forster —y hay que decirlo— plantea con honradez una película como puro entretenimiento matinal. Se centra en el espectáculo. Esto me hace recordar una frase del cineasta Eric Rohmer por allá a mediados de los años ochentas, cuando sentencio: “el aspecto relamido del cine actual, pone una especie de barrera con la realidad”. Esto aun hoy día tiene vigencia, y muchas veces viendo la película “Quantum of solage”, tuve en algún momento, algún Flash Back que me retrocedió a imágenes ya vistas de otras cintas.
Como crítico de cine, siempre sostengo y para trabajos de tesis a futuros realizadores de cine, que se purgue cierta estética de los thrillers. En este sentido, me parece que algo quiso intentar el director australiano Bruce Beresford con su reciente película “The contract” (Con John Cusack y Morgan Freeman), para disfrutar de un thriller sin los tics del videoclip.
¿Qué decir sobre el final? Que “Quantum of solage”, pasa raspando una aceptable calificación, y que el espectador saldrá del cine con la sensación de la confección ligera de un traje que le hicieron, para pasar las vacaciones vestido de una forma elegantemente informal.
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Realizador de cine y televisión. Además de escritor y conferencista internacional, es catedrático en las áreas que domina. Es miembro de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI) con sede en Alemania.