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Barranquilla, Jueves, 2 sep 2010 10:09:48 PM
 

  

La capturaron por comprar bebé para chantajear al novio

Ligia Esther Lara de Correa y Gladys Correa Lara, madre e hija, fueron capturadas ayer a las 8:30 de la mañana.

Por Kenji Dokú

Para no dejar de recibir la jugosa mesada —unos $4 millones mensuales— que le enviaba su novio neoyorquino a la niña que supuestamente era su hija, Johana Isabel Suárez Plata, de 22 años y estudiante de último semestre de Economía en la Universidad del Norte, fingió un embarazo y luego compró una bebé que fue robada el 28 de marzo en el Hospital Cari, a una mujer de la etnia Wayuu.

Johana conoció en Barranquilla al estadounidense durante el Carnaval de 2007, y le pareció un excelente partido para salir adelante. Compartió con él varios meses y después de que regresó a su país le hizo saber que estaba esperando un hijo suyo. La felicidad para el hombre fue total.

La universitaria, residente en la calle 90 número 43-24, empezó a recibir sus primeros dólares, unos 500 mil pesos semanales, los cuales utilizaba para su embarazo. Pero, pese a sus cuidados médicos perdió la criatura que estaba gestando.

Esta parte triste del ‘cuento de hadas’ no le fue informada al novio estadounidense y, por el contrario, ella fingió durante el resto de los meses siguientes que todo iba de maravilla con el embarazo.

Los mensajes por internet y las llamadas de felicitación de los familiares del joven eran constantes, contó un investigador. “Se conoció —aseguró— que esta sería la primera hija del estadounidense, la primera nieta y la primera sobrina, por eso, además de recibir regalos de Estados Unidos, otros familiares del extranjero que viven en Venezuela y Europa también enviaban sus obsequios”.

EL ROBO DE LA NIÑA. Cuando se aproximaba la fecha del parto, Johana comenzó a buscar una salida a la mentira que había sostenido durante meses. Todo desencadenó en la compra de una bebé: la pequeña Ruth Esther, de 21 días, robada por Gladis Esther Correa Lara, de 22 años, y Ligia Esther Lara de Correa, de 45, madre e hija, con el propósito de vendérsela a la estudiante.

Con engaños, estas dos mujeres se raptaron a la menor en el Hospital Cari de los brazos de la verdadera madre, Surmira Pussamira, a quien le dijeron que ellas eran trabajadoras sociales de la institución.

Al recibir a la niña, Johana le puso el nombre de Gabriela. EL HERALDO conoció que la pequeña solo había sido sacada del apartamento de los Suárez Plata en una oportunidad y ayer. “La abuela falsa, quien fue detenida, llevó a la bebita a un control de pediatría en la Clínica Bautista y allí la rescatamos”, dijo un investigador.

El operativo del Gaula concluyó con la captura de Johana a la salida de la universidad, y de las dos secuestradoras en el Hospital Nazareth. Todas fueron entregadas a la Fiscalía.






 
 

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