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Barranquilla, Jueves, 2 sep 2010 10:10:19 PM
 

  

Agoniza economía bananera

La Sigatoka Negra se expande sin control en fincas de Orihueca, también invadidas por la maleza.

Por JOSÉ GRANADOS
Enviado Especial
Orihueca, Magdalena

Sin camisa, sudoroso, cansado pero sobre todo confundido, Wilson Jiménez revisa que no se hayan robado nada en la pequeña finca que lleva el nombre de su madre, Aura Rosa. Solo con ver su rostro uno advierte el desespero que está viviendo. Hasta hace un año, las 3,7 hectáreas sembradas de banano hacían parte del mayoritario grupo de pequeños productos que enviaban la apetecida fruta a Europa y lo mejor del cultivo se los pagaban en dólares. Hoy, él y su familia subsisten de lo poco que puedan vender en las calles del pueblo, donde por una mano de guineo verde le pueden dar, como mucho, 1.000 pesos.

Su historia se repite entre 269 productores de este corregimiento de la mítica Zona Bananera, madre natural del realismo mágico del Nobel Gabriel García Márquez o escenario de fandangos y cumbiambas alumbrados con billetes de dólares quemados como velas y de la histórica masacre de Ciénaga, el 6 de diciembre de 1928.

En la parcela ‘La Yeni’, los hermanos Alcides y Edilberto Charris trabajaban apurados para tener listo el pedido de un comprador de La Guajira que se iba a llevar doscientas manos de guineo y pagaría 400 pesos por unidad. “Son 80 mil pa’ medio comer en la semana”, explicaron resignados. Hace seis años, ellos producían semanalmente 300 cajas de exportación y podían ganarse cerca de millón y medio de pesos.


Juan Sarmiento y Ahilton Ortega son dos de los 4.150 desempleados que hasta el momento deja la crisis bananera.

GRAVE AMENAZA

Así como a comienzos del presente siglo, en 2002, una fuerte baja en los precios mundiales puso a temblar al gremio bananero, hoy sus enemigos son mucho más poderosos: la caída vertiginosa del dólar y la subida del petróleo, que ha disparado el costo de fertilizantes, matamalezas y otros agroquímicos derivados.

Calculadora en mano, pequeños productores de Coobafrío y Asobanar, en el corregimiento de Riofrío, estiman que la devaluación del dólar les ha arrebatado a los cultivadores, pequeños, medianos y grandes, unos 110 mil millones de pesos.

“Vamos camino a la ruina”, advirtió el agrónomo Gonzalo Zúñiga, quien ha tenido que gastarse sus ahorros para mantenerse como exportador cooperado.

La devaluación de la moneda estadounidense, por la que se rige el comercio mundial, le está quitando en promedio a cada bananero unos 5.500 pesos por caja exportada.

Según análisis de la coordinadora del Centro de Estudios del Banano, Etna Bayona Velásquez, en el presente año, hasta la fecha, se han perdido 1.000 hectáreas de cultivo y 4.150 trabajadores, entre directos e indirectos, quedaron cesantes.

“Estamos muy complicados, porque el sector está trabajando a pérdida por lo que está pasando con el dólar”, comentó la directora ejecutiva de la Asociación de Bananeros del Magdalena, Patricia Díaz, quien reconoce los esfuerzos del Gobierno Nacional para ayudarles, pero también sabe que la oxigenación de ese vital renglón de la economía costeña no ha dado los resultados deseados por la revaluación del peso.

PELIGRAN MERCADOS

Por ser una actividad productiva que deriva sus mejores rendimientos de las exportaciones, el gremio bananero ha tenido que seguir enviando al exterior lo mejor de sus cultivos a pesar de recibir menos ingresos. “Dejar de enviar la fruta sería incumplir con pedidos a Europa y Estados Unidos, lo que determinaría perder esos mercados con otros países como Costa Rica y Ecuador, por ejemplo”, comenta la gerente de Asobanar, Aimeth Fernández.

Esos esfuerzos tienen, sin embargo, un límite. Recibir menos dinero por las exportaciones significa tener menos plata para invertir en fertilizantes y fumigaciones, lo que, sin duda, afectará la calidad de la fruta que se produzca. “Esto conllevaría a que los compradores extranjeros comiencen a rechazar el banano que se ofrece por no cumplir las muy exigentes normas europeas y norteamericanas”, indicó Mauricio Posada.
Asbama informó que frente a 2007, en el presente año ya se han dejado de exportar 1 millón 635 mil cajas. Respecto a 1993, año récord en exportaciones, la diferencia es de 11 millones 155 mil 455.

¿DESMONTE GRADUAL?

Así como los pequeños productores están arruinados y muchos de los medianos no son objeto de crédito porque han incumplido préstamos bancarios, los grandes cultivadores han comenzado a sentir los estragos de la crisis. Dos de ellos, cuyas ventas anuales representan 16 mil millones de pesos, han perdido 7 mil millones.

En la Zona Bananera hay quienes afirman que ese cultivo bandera de la economía magdalenense irá desapareciendo poco a poco, y en su reemplazo llegará la palma africana para producir aceite y biocombustible. “Así como este año no se sembraron 1.000 hectáreas de banano, conocemos que propietarios de otras 500 hectáreas están pensando pasar sus cultivos el año entrante a palma, lo cual es una gran preocupación”, indicó Eduardo Diazgranados, presidente de la Junta Directiva de Asbama.

El gremio bananero advirtió que dejar que se acentúe la crisis significaría la desaparición de este sector productivo de la Región Caribe, con lo que se perderían 43.575 empleos, entre directos e indirectos, y se afectarían 217.875 personas. “Lo que aquí está sucediendo tiene que ser resuelto con medidas efectivas por el Gobierno Nacional, porque de lo contrario sufriremos graves implicaciones que puede significar una catástrofe social”, afirmó Freddy Pérez, directivo de Coobafrío.

Las otras plagas

Santa Marta

Abandonar las fincas bananeras, como sucedió con la ‘Santa Marta’ y las restantes pequeñas propiedades de los 269 productores que conformaban Asoprobán, en Orihueca, significa dejarle el camino libre a la temible Sigatoka Negra, la principal plaga que afecta este cultivo.

La asociación se quebró por malos manejos administrativos y no aguantó los primeros meses de la caída del precio del dólar, por lo que tuvo que cerrar sus puertas hace un año y abandonar las 720 hectáreas a su cargo. “La Sigatoka es una verdadera amenaza para todos”, dice Aineth Fernández, gerente de Asobanar, en Riofrío.

El urgente pedido de los cultivadores, a través de EL HERALDO, fue que el ICA se encargue de fumigar las hectáreas abandonadas, que podrían ser unas 500, pues sus propietarios no tienen recursos para cumplir con el control fitosanitario.

Tan grave como la Sigatoka, la crisis bananera ha comenzado a desatar plagas sociales como la prostitución infantil, la deserción escolar y la inseguridad, por robos de equipos y la fruta en plantaciones. “Todo esto hay que contenerlo a tiempo por sus implicaciones”, advierte la directora ejecutiva de Asbama, Patricia Díaz.

Piden Fondo de estabilización

Tras recordar que el cultivo del banano representa una enorme importancia para la competitividad del Magdalena, el gobernador Omar Diazgranados insistió en que el Gobierno Nacional establezca un Fondo de Estabilización del dólar para preservar la existencia de este sector productivo.

De acuerdo con estudios económicos, el gremio bananero necesita trabajar con un dólar cuyo precio fluctúe entre 2.200 y 2.250 pesos, a fin de preservar el punto de equilibrio financiero frente a gastos de producción, laborales y de exportación, estos últimos muy exigentes.

Otro cuello de botella que afrontan los bananeros tiene que ver con la posibilidad de créditos. En el sector financiero los tienen en semáforo en rojo, es decir no son sujeto de préstamos, y mientras Finagro ofrece líneas crediticias favorables, los medianos y pequeños productores no pueden acceder a ellas porque se encuentran reportados en las bases de deudores morosos.






 
 

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