La grave problemática de la ocupación del espacio público ha llevado a que en el Centro de Barranquilla muchas vías hayan quedado reducidas a simples callejones. La carrera 43, entre el Paseo Bolívar y la calle 30, es un claro ejemplo.
Las rutas de buses que van hacia el Norte, deben avanzar lentamente por un solo carril junto a motos, carros particulares y taxis; el resto de la calzada fue tomado por las ventas informales, que se instalaron allí de modo permanente.