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Jairo Rendón Modelo: Michelle Higgins Los especialistas en meditación recomiendan disciplina y concentración para obtener todos los beneficios que brinda esta práctica espiritual y milenaria.
Veinte minutos diarios de meditación ayudan a regular la presión sanguínea, fortalecer el sistema inmunológico, retardar el proceso de envejecimiento y disminuir la tensión por el constante estrés que se produce en el trabajo.
Durante el día pasan por nuestra cabeza miles de pensamientos que nos animan y otros que nos perturban. Si uno se auto-observa se da cuenta de que la mente piensa varias cosas en un solo instante. Es como un ‘miquito’ que hay que disciplinar.
Para lograr el objetivo de la concentración se recomienda estar sentado en el piso con la columna vertebral erguida y sin apoyo. Además, es fundamental colocar al frente una vela para observar permanentemente la llama y no desconcentrarse.
La mente debe estar centrada en la llama de la vela o bien puede ser una flor o una vela de incienso. Después uno cierra los ojos y se concentra en la respiración. Esa es la manera de educar al ‘miquito’ de la mente para que se quede quieto.
Es imposible meditar con las impresiones externas que a cada instante uno recibe del mundo. Lo anterior significa que uno no puede concentrarse en la meditación mirando árboles, observando un cuadro o escuchando música.
Hay que cerrar todos los sentidos, igual como la tortuga recoge sus miembros en la caparazón. Entonces no se necesita de ningún impulso externo para meditar. Solo debe haber silencio y tranquilidad total.
La práctica diaria de la meditación calma, sosiega, energiza, aparta de las preocupaciones, aporta claridad y fomenta el desarrollo personal. Además mejora la concentración, la creatividad, aumenta la confianza y la tolerancia en las relaciones interpersonales.
Es de gran importancia levantarse temprano para realizar esta práctica espiritual. En ese momento del día hay buenas energías para revitalizar el organismo. Cuatro de la mañana es la hora ideal para meditar.
Hay que tener en cuenta la higiene personal para que esta disciplina se convierta en una grata experiencia. Se recomienda ducharse, lavarse las fosas nasales con agua, limpiarse la lengua, lavarse los dientes y vaciar el intestino.
La relajación es fundamental para una buena meditación. Además, el yoga ayuda a una adecuada postura del cuerpo, el cual debe quedar erguido y con las piernas cruzadas. Todas las posturas o asanas de yoga tienen una sola finalidad: que uno pueda sentarse perfectamente en la meditación.
La meditación es un arte que con constancia y rigor permite alcanzar la tranquilidad y la paz interior. Para alcanzar dichos estados solo se necesita disciplina.
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