Barranquilla, Viernes, 25 jul 2008 12:11:32 PM

  

¿Dónde están las grasas que nos hacen daño?


Queridos lectores, quiero que entiendan que existen varios tipos de grasas en los alimentos, y que está dividida en dos grandes grupos que son las grasas saturadas y las grasas insaturadas. Estas últimas se dividen en grasas monoinsaturadas y las polyinsaturadas.
 
La gran mayoría de alimentos que Dios nos ha brindado en la naturaleza contienen en su interior los tres tipos de grasas, unas en mayor o menor concentración que otras, pero hay alimentos que nada más tienen un solo tipo de grasa, por ejemplo: la almendra, que es un fruto seco, de origen vegetal y de carácter oleaginoso, es decir que contiene aceite, de los más sanos y nutritivos, contiene un 70% de grasa monoinsaturada, un 21% de grasa polyinsaturada y un 9% de grasa saturada.

Los productos de origen animal como la carne, los huevos y los lácteos —como la leche y el queso— solo contienen un tipo de grasa: saturada en un 100%.
 
Lo más importante para saber es que cuando una grasa entra en nuestro cuerpo si es de buena calidad no se oxida, cosa contraria ocurre cuando es de mala calidad, ya que se convierte en un radical libre. Explico: existe una atracción del oxígeno por las grasas, y la verdad es que este adora las grasas, por lo que se disuelve ocho veces más rápido en la grasa que en el agua.

Entonces, si la grasa que usted se come tiene mucha afinidad por el oxígeno y se oxida inmediatamente significa que esa grasa es de mala calidad y por lo tanto se convierte en un radical libre, grasa rancia o un agresor capaz de dañar las arterias, taparlas y causar enfermedad cardiaca.
 
Las grasas monoinsaturadas son aquellas que tienen un solo enlace por molécula, es decir, que no son muy afines con el oxígeno, no se oxidan y son muy estables, no acumulan colesterol en las arterias, suben el colesterol bueno y reducen el colesterol malo.

Estas grasas cogen el colesterol de las arterias y lo transportan al hígado, y allí lo convierten en sales biliares y lo eliminan del cuerpo por la bilis. Como ejemplo tenemos el aceite de linaza, el de canola y el rey de los monoinsaturados, el aceite de oliva. Otros son el aguacate, la almendra, el maní, el ajonjolí, albaricoque, el girasol, la avellana, la calabaza, la nuez y todas las frutas y vegetales, hortalizas, granos y cereales integrales.

Estas grasas son líquidas a temperatura ambiente, pero sólidas en el refrigerador.



Las grasas polyinsaturadas —las que tienen dos o más enlaces dobles por molécula, es decir aquellas que fácilmente aceptan la molécula de oxígeno, por lo tanto se oxidan fácilmente y se vuelven rancias— reducen el colesterol malo, pero también reducen el colesterol bueno. Son líquidas aún en el refrigerador, y están en las margarinas y las mantequillas de origen vegetal que han salido al mercado y que dicen no tener colesterol, pero en realidad son grasas hidrogenadas, malas, oxidadas, que producen enfermedades como coágulos y sangre espesa y viscosa. Otro ejemplo son las grasas que se utilizan en la comida chatarra y comida rápida que venden con fines comerciales y monetarios.
 
Las grasas saturadas son muy estables, hablando molecularmente, y no se oxidan, pero la gran desventaja de ellas es que son de origen animal y por lo tanto son capaces de tapar las arterias de colesterol y causar enfermedad cardiaca, hipertensión y formación de coágulos.

Son sólidas a temperatura ambiente; se muestra cuando un sancocho se enfría y en la superficie está una capa de grasa amarilla o blanca, al igual que en el refrigerador. Las grasas saturadas son de origen animal y están en las carnes, los huevos, leche y queso.
 
Las grasas que tienen las comidas rápidas son grasas polyinsaturadas. Las papitas fritas, pollo frito, hamburguesas, perros calientes, salsas, mayonesas, pizzas, pudines, postres, pasteles, brownies y todo lo que viene en bolsa, en frasco o en lata ya viene con grasa mala y oxidada para uso comercial, cuya intención no es brindar salud sino proporcionar dinero.

Los restaurantes para fritar los alimentos reutilizan aceites viejos, quemados y oxidados, que suben el colesterol y producen enfermedad cardiaca.

La alimentación latina es a base de carnes y harinas, y muy pobre en frutas, vegetales, granos, cereales y frutos secos, por lo tanto somos una población que está consumiendo mucha grasa saturada (carne y productos animales) y mucha grasa polyinsaturada proveniente de comida rápida y chatarra, razón por la cual estamos sufriendo de enfermedad cardiovascular como hipertensión, infarto, colesterol alto y arterias tapadas.




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