Barranquilla, Viernes, 12 mar 2010 6:20:03 PM
  

Un magnate apasionado por el Caribe

Germán Efromovich es un señor colaborador y amable, que puede ser desde el botones del hotel o un simple huésped.

TEXTO: Belinda García-UAC
FOTOS: Wilfred Arias


Cuando se piensa en empresarios o empresarias exitosos, creemos que es difícil acceder y conversar con ellos. Por eso, cuando las cámaras estaban listas en la terraza de un nuevo y lindo hotel, situado a pocos metros de la tradicional Plaza de Bolívar, con la preciosa vista del Caribe a nuestras espaldas, me sorprendí con la sencillez de mi entrevistado.

Con guayabera, ajustado a la Región y el momento, pero con una sencillez y despreocupación, Germán Efromovich parece un señor simpático, colaborador y amable, que puede ser desde el botones del hotel o un simple huésped.

La fuerza de este hijo de emigrantes polacos, que huyendo de la guerra y buscando nuevas tierras llegan a Bolivia y se aposentan en Brasil, se siente no por sus éxitos empresariales o por ser un mago para salvar empresas en quiebra y llevarlas a la prosperidad, sino por su convicción, su confianza y su pasión.

Se describe no como empresario, sino como una persona apasionada por el trabajo, a quien le gusta realizar, es decir, como dirían los expertos, es una persona orientada a la acción y al logro. Quienes lo conocen de cerca, y quienes han hecho negocios con él, los definen como una persona que piensa, decide y actúa rápido, que se fija en lo esencial, propone objetivos concretos y sencillos; y está listo para asumir riesgos, con el obvio cálculo financiero.

El hábito del detalle lo refuerza con su primer trabajo al graduarse de ingeniero mécanico: fue supervisor de campo, responsable de evaluar, verificar y controlar la calidad de los proyectos. Por eso es claro en concentrarse en los detalles, pero en los importantes; es decir, puede ver el árbol sin perder de vista que lo principal es el bosque.

La capacidad de trabajo la tiene desde joven. Mientras estudiaba sabía que debía trabajar por necesidad de dinero y por la ambición de lograr mejorar su nivel de vida. Fue vendedor de enciclopedias, porque así podía vender entre tareas y trabajos; iba de puerta en puerta, poniendo al máximo su encanto.

Ve negocios donde hay negocios; más que un juego de palabras, es su forma de actuar: donde muchos ven problemas o quiebras, él se enfoca en la oportunidad.

Así abrió con dos amigos una escuela de validación de bachillerato para adultos; por un convenio con el sindicato de los metalúrgicos de san Bernardo en Brasil, daba clases de matemáticas; uno de ellos era el secretario del sindicato, que 30 años después se convertiría en el presidente de Brasil, Lula Da Silva.

Por sus vínculos, apoyó varias manifestaciones en contra de la dictadura de la época en Brasil, a la cual se opuso. Entre arengas, él se dedicaba a hacer publicidad a su escuela.

Desde esa difícil época, tiene claro que el poder no puede ser dictatorial o impuesto, sino ganado por el respeto a las personas, sin distingos sociales ni de ningún tipo, lo que él llama liderazgo; además del respeto, trabaja con las personas, hombro a hombro, y sabe seleccionar a sus colaboradores, con lo cual puede superar los problemas, porque para él lo importante es saber cómo y con quién resolverlos, otra de sus características de éxito.

Su actitud hacia las personas la desarrolló con las clases de matemáticas, porque debía esforzarse para mantener despiertos y activos a los sindicalistas y empleados, a veces en grupos de hasta cien personas. La otra actividad juvenil que le formó esta habilidad fue el teatro amador, que hizo desde la escuela hasta terminar sus estudios universitarios.

También cantó hasta que la adolescencia le cambió la voz; entre sus autores de su juventud estuvieron Sara Montiel, Joselito Jiménez, Miguel Aceves Mejía, y las canciones de la familia alemana Von Trapp, la que dio origen a la película La Novicia Rebelde.

Hoy, solo canta en eventos sociales pequeños y familiares. Para desquitarse, baila de todo, o como él dice, “le pega bien a cualquier baile”; y disfruta cualquier tipo de música, menos la ópera, a la que no ha podido cogerle gusto.

Germán Efromovich es un apasionado de nuestro país. Luego de salvar a Avianca, se nacionalizó colombiano. Ya con operaciones en tres países, cada vez más concentra el trabajo de sus empresas en Colombia al considerar que ofrece muy buenas condiciones tiene para atraer inversionistas y por las garantías y la transparencia en los negocios; igual, le atrae la manera que reciben a la gente. En pocas palabras, tiene un fuerte lazo emocional colombiano.

A pesar de todos los buenos momentos en su vida, no señala como muchos “sus momentos felices”; para él, no existe el momento más feliz: como nadie sabe cuál será el próximo momento, entonces debemos vivir y aprovechar al máximo cada momento como el más feliz. GC

SOBRE SU HERMOSA FAMILIA

Es muy dedicado a su familia; se considera un hombre afortunado, aunque egoísta, porque no sabe cómo su esposa se lo ha aguantado tantos años, dice sonriendo y con un amoroso gesto de agradecimiento, pues es poco el tiempo que pasan juntos. Claro, explica, que ya con las niñas grandes, la esposa puede acompañarlo más seguido; las niñas son sus tres hijas adultas, pero como buen padre, se resiste a verlas crecer.





 
 


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