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| Barranquilla,
Viernes, 25 jul 2008 12:12:58 PM
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La psicóloga Jacqueline Bustamante nos habla de la ausencia física y afectiva de la madre
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Texto y fotos LOOR NAISSIR
La familia de hoy, pluralista, está viviendo un fenómeno que está causando desequilibrio emocional en los hijos.
Se trata de la ausencia física y afectiva de la madre, quien juega un papel primordial en la formación de su descendencia.
Ella, por la misma naturaleza de la maternidad, es la persona ligada íntimamente al hijo. De ahí que la calidad en la crianza y educación es fundamental para una vida adulta sana.
Tradicionalmente, la familia era definida por un padre, una madre y los hijos. En nuestra sociedad pluralista hay diferentes modelos; por ejemplo, familias con un solo padre, ya sea por separación, divorcio, muerte de uno de los cónyuges o simplemente por deserción. Estos grupos representan una estadística considerable.
La psicóloga Jacqueline Bustamante de Durán, especialista en familia, anota que hay mucha controversia con respecto a las familias que cuentan con un solo padre.
“Lo que torna a una familia saludable no es una cuestión de género, esto es, de ser hombre o mujer el que lidere la familia. Lo ideal es la presencia de los dos padres, lo que no condiciona que, cuando sólo es uno el que lleva la crianza, no sea adecuado. Un único padre con una personalidad equilibrada creará un ambiente familiar saludable”.
La pareja cuando decide tener hijos, recalca la psicóloga, debe asumir la responsabilidad de que va a forjar vidas que van a necesitar amor, esperanza, cuidado, protección, educación y guía.
“Desafortunadamente, en muchos casos no es así, y la respuesta la dan las estadísticas y la consulta clínica diaria, que muestran una alta incidencia de disturbio emocional en niños y adolescentes, que se sienten carentes de la presencia física y/o emocional de la madre.
Esta situación se ha originado por el nuevo ritmo de vida y las prioridades que han cambiado, exigiendo no sólo que el padre esté fuera del hogar como ha sido tradicionalmente, sino que la madre tenga que salir a competir laboralmente, ya sea porque tiene que aportar económicamente al núcleo familiar o porque es madre soltera, viuda o divorciada.
Y lo anterior muchas veces no es suficiente, ya que existe un valor agregado que dolorosamente le quita tiempo para estar con sus hijos, como son los compromisos laborales, las idas al salón de belleza y el espacio para estar con sus amigas, que son actividades saludables para su crecimiento profesional y sus relaciones interpersonales”.
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| Jacqueline con sus hijos Ana Catarina, Gabriel Eduardo y Jaime Enrique |
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Por eso hay que reconocer que el rol de la madre es el más difícil. Ella se ha convertido en la súper mamá, la mujer que se tiene que “multiplicar” para poder cumplir a cabalidad sus funciones y hacer parte de esta sociedad que cada día es más exigente.
De ahí la importancia de la calidad del tiempo cronológico y afectivo que dedique a los hijos, que su presencia no sólo sea física, sino que le represente un soporte emocional. Que esté a su lado en la cotidianidad.
A lo largo de los veintidós años de ejercicio profesional ha observado con preocupación que en algunas familias “no existen los espacios para un compartir profundo con los hijos, en que reinen el diálogo y el conocimiento real de sus sentimientos y necesidades”.
Nuestra entrevistada señala que la ausencia afectiva de la madre ha originado la presencia de un gran número de niños y adolescentes con depresión, sexualidad y embarazos muy tempranamente, problemas de comportamiento, amistades inadecuadas y líderes negativos.
Los problemas de hiperactividad, bajo rendimiento escolar y falta de atención no siempre están ligados a un factor neurológico. “Pueden ser productos del abandono afectivo y la falta de estimulación”.
Jacqueline estudió psicología en la Universidad Metropolitana; y tiene postgrado en psicología clínica y de familia, de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, y de salud mental, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.
Es estudiosa, apasionada, y comprometida con su trabajo y su familia. Se casó hace dieciocho años con el pediatra neumólogo Jaime Durán, de cuya unión nacieron Jaime Enrique, Ana Catarina y Gabriel Eduardo, quienes son su prioridad en la vida.
Preservar el valor de la familia en esta sociedad la llevó a crear Family Love, después de un largo camino por la docencia y la experiencia en dos entidades de salud.
Este centro de soluciones familiares es la realización de su sueño profesional, en el que brinda asistencia psicológica integral a la familia. “Nuestro objetivo es facilitar, mediante procesos terapéuticos y de autogestión, el conocimiento personal, el manejo y la capacidad decisiva necesarias, que favorezcan la solución de las diferentes problemáticas, así como también, que conduzcan a construir seres humanos armoniosos, capaces de identificar, comprender y actuar para superar situaciones o estados emocionales que impiden el sentir, estar y vivir bien”.
Jacqueline es amorosa con su esposo y sus hijos; y trata de llegar a tiempo a su casa para compartir con ellos.
Ese inmenso amor también lo desborda a sus pacientes y al mundo que la rodea. De ahí que Family Love es un apostolado, un espacio en el que se ha propuesto construir familias.
Teléfono 3 73 73 32 jebustamanter@hotmail.com
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