Barranquilla, Viernes, 25 jul 2008 12:06:13 PM
  

Clemencia Puche de Grillo
Siempre quiso una familia numerosa


Clemencia rodeada de sus hijos, Sandra, Natalia, Jorge Enrique, Juan David y Carlos Iván

Texto y fotos LOOR NAISSIR

¡Uyyy! ¿Tú por qué tuviste tantos niños en estos tiempos? Esta pregunta siempre se la hacen a Clemencia Puche de Grillo cuando se refiere a sus cinco hijos.

Y ella sólo responde con su sonrisa franca y espontánea, la misma que aflora cuando atiende a los clientes en sus almacenes de zapatos y carteras.

Pero muy pocos conocen el verdadero motivo: después de que quedó huérfana de madre, a los 6 años, le pedía a Dios en sus oraciones que cuando estuviera grande le diera una familia numerosa. “Y me cumplió!”.

Se crió con su papá, Jorge Puche, y sus tres hermanos hasta los 15 años, cuando se fue a vivir con su abuela paterna, Enriqueta Kerguelen; y quedó huérfana de padre cinco años después de casada.

Sus hijos, Sandra, Natalia, Jorge Enrique, Juan David y Carlos Iván transformaron su vida convirtiéndola en una mujer feliz, realizada y llena de proyectos. Jorge Grillo, su esposo, la ha apoyado en todas sus iniciativas.

Lo conoció a través de su hermana Ana María Grillo, cuando ambas estudiaban bachillerato en el Colegio La Enseñanza y en vacaciones vendían cédulas de capitalización.

El fue su gran apoyo en la venta de correas y carteras; y viendo su espíritu emprendedor la motivó para montar la fábrica de zapatos y bolsos, teniendo en cuenta su experiencia como ingeniero industrial.



Al lado de Sandra, su primogénita, quien pinta sobre tela y elabora bolsos con sus creaciones

Clemencia es muy espiritual. Escucha con fervor los mensajes del Padre Linero en la Emisora El Minuto de Dios y disfruta la música religiosa.

Desde que se casó forma parte de grupos de oración: en una época lo hacía en pareja y ahora con amigas. Reza el rosario todos los días y a sus hijos se los encomienda al Ángel de la Guarda.

Su cercanía con Dios le ha dado paz interior y “rezarle al Ángel de la Guarda ha sido la bendición para mis hijos, porque antes se golpeaban en la cabeza, se partían el brazo o se caían de la cama por estar brincando”.

Gertrudis Benavides ha sido su mano de derecha desde hace dos décadas. Mientras está en el trabajo ella vigila los pasos de sus hijos y “está autorizada para reprenderlos en caso necesario”.

En julio cumplirá 25 años de casada. “Toda una vida”, dice mientras observa amorosamente a Sandra y Natalia, quienes la acompañaron durante la entrevista, porque los varones se la pasaron de un lado para otro, y sólo se unieron al grupo para posar en la terraza de su casa, en Lagomar, donde se divisan los más hermosos atardeceres, el río y el mar, y toda la belleza de la naturaleza.

Clemencia habla con amor de cada uno de sus hijos. “Sandra es creativa, y de un tiempo para acá pinta sobre tela y está elaborando bolsos deportivos.

Natalia estudia comunicación social, se inclina por el diseño publicitario y le colabora a su papá en la venta de casas en Lagomar; y los pelaos todavía no saben lo que quieren ser, pero eso sí, son hinchas del Junior”.

Entre el diseño y la moda, y sus oraciones a Dios, transcurren los días de Clemencia Puche, la esposa y mamá, que un día soñó con ser psicóloga y ahora lee sobre el tema y forma a sus hijos.




 
 


COPYRIGHT © 2007 EL HERALDO LTDA. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Prohibida su reproducción total o parcial, asi como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de EL HERALDO.COM.CO