Describo incoherencias en el modo ambivalente de una despedida. Ya no me sirven las palabras para nombrar lo puro. En cárceles amnésicas he derrotado todos los miedos. A esta seguridad de solo goma y almizcle le hace falta un céntimo para ser gloria, celeste agonía. Me afano por llegar y no estoy invitado soy el comensal que abiertamente propone un banquete desigual y otro en discordia. Divago porque así se me antoja huyo a las playas donde venden un boleto en el último tren del desespero llevo en mi maleta por si acaso un elíxir de escaramuzas contra la peste del exilio.
Sabio
Un canto en el bosque no es el trino del pájaro alardeando entre matorrales el que provoca tropeles en el sueño ni la agonía enhebrando la piel de la serpiente sobre el plumaje de los cuervos en verano o la usura del humedal mansamente aconsejando al riachuelo sobre cómo deletrear un abecedario de líquenes dispersos sino esta tela que despercude lo dormido el discurrir ufano que mana vaporoso de la barba del sabio.
Andanzas en la luz
Despide el llano sus alforjas calamitosa hierba de luz sesgada devorando la sombra en la delicia del instante matutino advierto del otoño su cornisa a fuerza de despidos aviento esto que se atreve a perdurar en la osadía me borro con la brisa ya no soy el gris instante que se apaga sino el invidente traslúcido del tiempo.
Jairo Alberto Castillo Romerín (Cartagena de Indias, 1973). Catedrático universitario. Es autor, entre otros, de los libros inéditos de poesía Anuario de la Sombra (2008), Lugares posibles para el alma (2007), Tal como él me ve desde el espíritu (2006). Finalista en el Premio Mundial Rielo de Poesía Mística (2006).