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Barranquilla, Jueves, 2 sep 2010 9:38:05 PM
 

  

Electrocutados, debate de alto voltaje

La gente ha denunciado el deterioro de los postes en la ciudad.

Transformadores prohibidos

Sobrevoltajes en las viviendas: El sindicato denunció que hay 4.300 transformadores monofásicos instalados en Barranquilla, que fueron prohibidos por el Reglamento Técnico de Instalaciones, Retie, en 2004. El peligro que representan es que si el transformador pierde la varilla de polo a tierra —la de cobre, tan perseguida por los ladrones— es muy probable que se produzcan sobre voltajes y las redes primarias —cuya tensión es de 7.620 voltios— inyecten la corriente a las acometidas de los usuarios, donde su nivel debería ser de 110 voltios. Sintraenergía aseguró que pese a la prohibición, la empresa retira lás máquinas cuando están deterioradas pero que luego las repara y las vuelve a instalar. Su propuesta es que sean reemplazadas por las de 13.200 voltios, las cuales son más seguras.

El peligro es en manipular redes: El gerente de Electricaribe, Carlos Franco, respondió que los transformadores que fueron prohibidos son los que carecen de un neutro, que es un cable que cierra el circuito eléctrico con el transformador. Argumentó que asumieron la prestación del servicio cuando ya estas máquinas estaban instaladas, por lo que no es su obligación cambiarlas. En caso de que se dañen, según él, instalan las de 13.200 voltios solo si existe la otra fase aérea que se necesita para que funcione, lo cual representa gastos para la empresa. Franco desmintió que los usuarios corran peligro cuando la varilla de tierra de un transformador es robada porque si en las viviendas hay una, esta cumple la misma función, es decir, la de evitar un sobrevoltaje en las residencias.

Es su tarea optimizar el sistema:
La Asociación Colombiana de Ingenieros, Aciem, capítulo Atlántico, rechazó la versión de Electricaribe porque el Retie, en el artículo 41.3 del capítulo VIII, prohíbe la instalación de sistemas que toman a la tierra como único espacio de retorno, pero no menciona la existencia o no de un neutro.El gremio explicó que el riesgo de este sistema es que si hay variaciones en la resistencia del terreno por lluvias o sequías se producirán fluctuaciones de tensión en los tomacorrientes de las viviendas. Las consencuencias son la quema de electrodomésticos y la electrocución de personas. Contrario al planteamiento de la empresa, dijo que a partir del reglamento vigente, era su deber empezar a cambiar los tranformadores monofásicos por los de 13.200 voltios. Y si se niega a hacerlo, que tampoco le exija a los usuarios que arreglen sus instalaciones internas.



Ubicación de las redes

Las trampas mortales: Sintraenergía aseguró que Electricaribe es autor de trampas mortales cuando, violando la norma, instala líneas de baja tensión —de 110 voltios, que transporta la energía a las casas— a solo 20 centímetros de las de media tensión —de 7.620 voltios—. El objetivo es evitar la conexión de luz ilegal porque quien toque las segundas, muere electrocutado. El otro riesgo es que ambos circuitos hagan contacto y las viviendas se energicen con el voltaje de 7.620, por lo que se corre peligro si se toca cualquier electrodoméstico. Esa fue la causa, según Aciem, de la muerte de dos residentes del barrio El Bosque, como lo publicó EL HERALDO el pasado 6 de septiembre.

Respeto al reglamento: La defensa de Electricaribe es que al instalar las redes conservan las distancias que establece el reglamento técnico de seguridad, proceso que es sometido a auditorías constantes.
Según la empresa, el que la red de media tensión caiga sobre la de baja y se produzca un sobrevoltaje, como lo denuncia Sintraenergía, ocurre en solo uno de un millón de casos. Insistió en su teoría de que el peligro está en que la gente se trepe a los postes a manipular las redes y que las acometidas de las viviendas sean antitécnicas, “el resto son solo suposiciones”, sostuvo el gerente de distribución.

Es un acto criminal: Aciem calificó como un homicidio premeditado o un acto criminal si Electricaribe instala las redes para evitar los fraudes pero sin los avisos de prevención obligatorios. ¿Cómo se explica que esas redes estén instaladas así?, preguntó Chritian González, presidente del gremio. El ingeniero electricista citó el artículo 13.2 del Retie, el cual establece que las redes de media tensión deben estar separadas del suelo mínimo a 5, 6 metros y las de baja tensión a 5 metros. Lo anterior indica que la distancia mínima entre ambas debe ser de 60 centímetros. ¿Cómo pueden decretarle la muerte a un ratero o a un defraudador?, cuestionó González.



Varilla de puesta tierra

Otro engaño a los usuarios: Sintraenergía dijo que es contradictorio que la empresa le insista a los usuarios en la instalación de un polo a tierra en sus casas y que a la vez los sancione por fraude si lo tienen. Su explicación técnica es que si en una vivienda consumen al mes 10 amperios, la acometida del medidor reportará solo 6 porque el polo desvía la energía a la tierra y en proceso se consumen los otros 4; es decir, la casa reporta menos corriente de la que se consume. El sindicato expuso que la empresa es quien debe instalar los polos a tierra y conectarlos a los contadores para que ella se responsabilice de los números que los aparatos reportan.

Es una versión descabellada: El gerente de la empresa dijo que no se referiría a este punto. “No tengo ni idea de qué están diciendo ahí, eso es descabellado”, señaló.

La hipótesis refleja la realidad: El presidente de Aciem le dio crédito a la denuncia, aunque su explicación es distinta. El ingeniero sostuvo que se corre el riesgo de que el usuario sea sancionado equivocadamente por presunto fraude porque si tiene una varilla de puesta a tierra, los retornos de predios vecinos pueden subir por ella y se produce un desequilibrio entre la corriente que entra y la que sale. Por ello es que el usuario prefiere quitarla, lo cual pone en riesgo la instalación. “Les dan palo porque la tienen y palo porque no”.



Las redes de cobre y aluminio

Fatal empalme de dos materiales: El empalme que hace Electricaribe entre las líneas de cobre —frecuentemente robadas— y las de aluminio son otra falla, dijo Sintraenergía, porque al ser ambos materiales de diferentes características se produce un calentamiento, se separan y ocasionan oscilaciones de voltaje que queman electrodomésticos. Sostuvo que la consecuencia más grave es que el cable se rompa y se caiga. La misma sobrecarga, según la denuncia, se presenta en la salida de energía de los transformadores hacia las redes secundarias que la llevan energía a las casas.

El material es más que resistente: El gerente de la empresa dijo que es un capricho criticar el uso de redes de aluminio. “¿Quien tiene interés en eso? ¿Será para robarse el cobre?”, preguntó el funcionario. Dijo que las uniones cuestionadas por el sindicato son seguras porque se hacen con unas grapas bimetálicas. Sobre la supuesta falta de resistencia del material que instalan, sostuvo que lo combinan con acero, lo cual lo hace resistente al duro clima de la Costa. Francó afirmó que la empresa es la menos interesada en utilizar un material con poca vida porque les tocaría reemplazar las redes.

El riesgo de usar el aluminio: Aciem dijo que Electricaribe se escuda en el argumento de que las redes de aluminio han demorado muchos años en otras ciudades, sin tener en cuenta que en los lugares más contaminados como Barranquilla el material resiste menos y hay más riesgo de que los cables se dañen y se partan. En consiguiente, sugirió que sean cambiados con mayor frecuencia o que se vuelvan a usar los de cobre porque se corroen menos, a los que habría que ponerle mayor vigilancia para evitar que se los roben.


El cobre, otro cable cruzado en el debate
El empalme de cables de cobre y aluminio se ve en la carrera 20 con 50.

En el calor de la discusión sobre la conveniencia de usar redes de aluminio en vez de las de cobre, el sindicato de Electricaribe preguntó sobre el destino de los cables elaborados con el segundo material, que han sido desmontados por la empresa debido a los continuos robos.

El gerente de distribución de Electricaribe, Carlos Franco, respondió que lo vende a una empresa ubicada en Barranquilla, la cual dispone la chatarra de la organización en toda la región. El precio del kilo del material, del cual aseguró que no sabe a donde va a parar, es en promedio de 6 mil 500 pesos.

La empresa informó que han sido hurtados 100 kilómetros de esas redes en toda la Costa entre 2007, 2008 y hasta agosto de este año; mientras que, para huir de los delincuentes, han sido desmontados 50 kilómetros en ese mismo período.

El operador de energía le dijo a EL HERALDO que Colombia se ha vuelto un exportador de cobre, que proviene en parte del que es quitado ilegalmente de su infraestructura eléctrica. Franco afirmó que el país importa el material en lingotes y que Electricaribe compra las redes a empresas que las fabrican en ciudadades como Barranquilla y Medellín.


Que se inicie investigación

El asesor en competitividad de la Alcaldía, Jaime Pumarejo, dijo que las denuncias del sindicato merecen ser estudiadas; que son las autoridades competentes quienes deben investigar qué está pasando en cada caso.“El problema es que al preguntar quién vigila, ningún ente de control se manifiesta”, cuestionó. Según el funcionario, hay que sentar a los protagonistas del debate para encontrar respuestas, sin estigmatizar a presuntos culpables.



El aro de 13 mil voltios, en la calle 41 entre 44 y 45, es una trampa,según el sindicato.

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