En la maraña de la jungla, entre campos minados, con hambre, sed y una eterna soledad que pesa a sus espaldas. Un pelotón de soldados profesionales atraviesa el verde intenso y abrasador de la selva colombiana. Su misión: hallar más secuestrados, liberarlos sanos y salvos así esto signifique entregar sus vidas.
No los empuja un fin económico ya que sus salarios, comparados por ejemplo con el de los honorables y casi inservibles congresistas es más que insultante. Su motivación se relaciona con el honor, la lealtad hacia sus lanzas (compañeros) y el bien de la Patria. Esa que nos regaló Bolívar y su Ejército de criollos un 7 de agosto en el Puente de Boyacá.
Nacieron con un inquebrantable espíritu de sacrificio, ese que ha caracterizado a los grandes seres humanos que han pisado este planeta, desde Jesús de Nazaret, hasta Nelson Mandela. Muchos han caído, demasiadas viudas transitarán por siempre en valles de tristeza y soledad. Es el costo de un sacrificio inmortal, de creer inagotablemente en que las cosas pueden cambiar, en llevar risas, abrazos y alegría a familias antes aterrorizadas. Es creer con fe profunda y por sobre todas las cosas que el bien, siempre, por siempre, triunfará sobre el mal.
Alejandro Rosales Mantilla alroma717@hotmail.com
APRENDIENDO DE ÍNGRID
Cumpliendo la palabra bíblica “De la abundancia del corazón habla la boca” Lucas 6:45: Nuestra manera de ser, aquello que constituye nuestro ego, nos lleva a enfocar la realidad, en una forma apasionada, a veces ingenua e irreflexiva. Si estamos saturados de maldad y de mentira, terminamos viendo maldad y mentira en todo lo que nos rodea. Si estamos conformes con el ‘statuo quo’, porque nos favorece o porque nos hemos dejado convencer de que es bueno, nuestra forma de reacción se situará dentro del conformismo. Lo descubrimos en las reacciones originadas, con ocasión de la liberación de Íngrid, de los tres gringos y de los once militares.
Comencemos con las reacciones positivas, que no por eso, no pueden ser erróneas. Muchos han atribuido el mérito del rescate al presidente Uribe. No creo que el Presidente haya estado continuamente aprobando o desaprobando las acciones conducentes al mismo; no lo creo tampoco capaz de haberse inventado toda esa maniobra, tramposa, que culminó con éxito aunque hubiera podido terminar con una masacre. Me parecieron muy buenas y sensatas las primeras declaraciones del Presidente, a quien la noticia también cogió desprevenido, en el sentido de acogerse a las declaraciones que daban, el Ministro de Defensa y los militares relacionados directamente con la acción estratégica. En este rescate, el mérito del Presidente radica en haber dejado trabajar a sus subalternos. Posiblemente los elogios de esa muchedumbre apasionada y feliz con el rescate, hubieran podido producirse sin necesidad de personificarlos en determinado actor.
Para que Colombia, nuestra patria, siga por el buen camino, se necesita de la cooperación de todos; no solo de Uribe. Pasemos ahora a reacciones negativas, que todos oímos, como la que nos llegó del viejo mundo en el sentido de que se pagaron millones de dólares, por el rescate. Fácilmente admitimos el engaño a las Farc pero nunca admitiremos que estas se hayan dejado comprar y que para efectuar el negocio hayan traicionado a ‘César’ y a ‘Gafas’. Algún forista, de EL HERALDO, afirmó que Íngrid estaba “pelando el cobre” porque su forma de referirse al presidente Uribe fue cambiando con el tiempo. En realidad lo que Íngrid ha mostrado es mucha inteligencia. Las cosas que ella cree, son verdad, las ha ido diciendo en el momento oportuno.
Vimos como al bajar del avión, la traicionó el subconsciente, comenzó sus declaraciones agradeciendo primero a Dios el beneficio de la liberación, agradeciendo luego al Ejército y finalmente al Presidente. La oí apoyando la reelección como una forma de evitar ese receso, muy útil a la guerrilla, para reacomodarse, facilitado por todo cambio de mandato. En entrevistas posteriores ante la BBC, no creo que haya cometido error al descubrir, que “no es la violencia la que produce el malestar social, sino el malestar social el que produce la violencia”; tampoco al pedir al Presidente aplacar “su lenguaje de odio” contra las Farc. La sensatez que Íngrid ha manifestado en sus declaraciones hace imposible compartir la duda cósmica de McCausland en su columna, en el sentido de que si una fuerza divina, hubiera propuesto a Íngrid, el negocio de seis años de secuestro a cambio de la popularidad que se requiere para la Presidencia, esta hubiera aceptado.
Carlo Salberti Van d’Hernann
LA CARRERA 51B CORREDOR UNIVERSITARIO
Desde la construcción de la carrera 51B conocida como el Corredor Universitario, poco a poco se fue convirtiendo en lugar de destino para la mayoría de rutas de transporte público de Barranquilla por la alta demanda de pasajeros que a diario se tienen que movilizar principalmente hacia y desde las instituciones educativas, lo cual genera una competencia de velocidad para captar el mayor número de pasajeros, generando trancones, estacionándose más del tiempo en una parada llegando a ocupar hasta cuatro carriles como sucede frecuentemente en la glorieta frente a la Universidad del Atlántico en temporadas académicas.
Hasta la fecha el espacio público paralelo a la 51B no permite la libre conectividad peatonal para los miles de estudiantes que podrían hacerlo a diario y creo que pasará una generación para que esto pueda darse, porque esta vía al parecer se hizo solo pensada para movilizarse en vehículos, y no ha sido prioridad por parte de algún ente oficial.
El espacio público frente al cementerio Jardines del Recuerdo, se convirtió en el parqueadero de los estudiantes de la universidad adyacente, situación que no es extraña ya que ahí se repite el mismo modelo cultural urbano de la ciudad de Barranquilla, donde los vecinos tienen que solucionar el problema de parqueadero de muchas instituciones educativas y de salud.
Un choque en el Corredor Universitario crea un descomunal trancón porque aún en la mayor parte de su trayecto es como una manguera con una entrada y una sola salida y ante estas eventualidades no hay forma fácil de conectarse con la carrera 46 u otra, haciendo que muchos conductores especialmente los vehículos altos procedan a pasar por encima del separador central invadiendo el carril en sentido contrario, poniendo de paso en riesgo a otros conductores.
A lo largo de la 51B, desde la Circunvalar hasta la Universidad del Atlántico sobre el separador central se sembraron hace años una gran cantidad de cocoteros con el objeto de embellecer con la naturaleza esta importante vía, recibiendo durante las 24 horas del día dióxido de carbono y ante la falta de regadío durante la mayor parte del año, desafortunadamente muchas de estas plantas sucumben anualmente antes de la llegada de la época de lluvias por la indiferencia general incluso de aquellas instituciones que enseñan precisamente sobre el medio ambiente, pero donde no todas se comprometen a poner en la práctica estos conocimientos que permitan mejorar la calidad de su entorno.
Ar. Ivan Conde Caro Docente U. del Atlántico ivanconca@hotmail.com
ASTREA, LA TIERRA DEL QUESO
A dos horas de Valledupar, a la altura de Cuatro Vientos, en la Troncal del Caribe a mano derecha pasando por El Paso frente a la foto gigante del maestro y juglar Alejo Durán, queda ubicada la exuberante tierra de Astrea, aunque siendo joven como municipio marca pautas en el folclórico, y mitológico departamento del Cesar.
Astrea, tierra fértil, de buen suelo, y maravillosamente ganadera productora de leche y del tan exquisito y provocativo queso astreano, muy apetecido por todos en la región, rica en su talento humano, donde encontramos gente afable, músicos, compositores, gestores culturales y folclóricos, tiene un tan imaginativo, llamativo y exquisito festival, cuya base de celebración, jolgorio y pertenencia es el queso. En un país como el nuestro donde hay muchos festivales y reinados, que más faltaba que este, con sus singulares actividades y concursos como son por ejemplo el queso más grande, el hombre que más coma queso, canto de vaquería, etc. que se vienen llevando últimamente año tras año en el conocido barrio San Isidro.
Astrea guarda todavía ese espíritu y excelso aroma a pueblo de ensueños y fantasías, donde podemos fundir nuestros más grandes anhelos, con su famosa calle del medio, la tan llamativa biblioteca donada por la Embajada japonesa, sus fiestas del 11 de noviembre y otros hitos de suma trascendencia, en esta población, donde sus habitantes y foráneos la llevan en sus más efusivos recuerdos e indómitos corazones.
De una vez por todas dejemos a un lado la endemia de la indiferencia, la apatía y apoyemos nuestras raíces, nuestros pueblos y principalmente nuestra querida gente, y más aún en tiempos de alegría, de heroísmos y civismo nacional.
Ney Spencer Rivera Admón. Financiero y Escritor neyspen73@gmail.com
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