Honduras: reina el caos, y Zelaya dice que lo matarán
En las calles de Tegucigalpa sigue alterado el orden público. Los manifestantes reclaman la restitución de Zelaya.
Tegucigalpa.
La convulsión aumentó en Tegucigalpa con la muerte de un adolescente, saqueos y actos vandálicos, algunos cometidos en plena vigencia del toque de queda impuesto por el retorno del presidente derrocado Manuel Zelaya, quien desde su refugio en la embajada de Brasil denunció intentos para asesinarlo.
“Hay un clima de inseguridad provocado por los simpatizantes de Zelaya, que se enfrentan a la policía con el fin sembrar el caos y la destrucción especialmente en la capital y que ignoran el toque de queda prevaleciente en el país”, dijo el ayer a la AP el portavoz de la Secretaría de Seguridad, comisario Orlin Cerrato.
Informó que un adolescente herido de bala la noche del martes, murió después en un hospital público.
El gobierno de facto suspendió temporalmente el toque de queda que decretó desde que el lunes en la tarde se supo que Zelaya se encontraba en la capital hondureña, a pesar del cual hubo ciudadanos que se congregaron para enfrentarse con las fuerzas de seguridad y causar destrozos.
El Pedregal, el barrio objeto de los últimos saqueos al sur de la ciudad, lucía como una zona de guerra, con barricadas que impedían el tránsito y donde los periodistas solo pudieron ingresar en grupo.
Allí, cientos de personas arrasaron entre la noche del martes y la madrugada del miércoles dos supermercados, una venta de electrodomésticos, una sucursal bancaria y una distribuidora de teléfonos celulares.
“Esto va a seguir, nadie lo puede parar, la gente tiene hambre”, dijo a la AP Alberto Arce Cabrera, un pintor de 43 años, quien justificó su participación en los saqueos porque “tengo que buscar comida para mis tres hijos”.
Zelaya, derrocado el 28 de junio, denunció que el gobierno de facto está “bombardeando (la embajada brasileña) con químicos y con señales electrónicas de alta frecuencia que nos están afectando la salud a todos”. Dijo que dentro del recinto hay unas 100 personas, después que más de 160 optaron por salir el día previo.
En la víspera “decían que iban a asaltarnos en la embajada y que iban a declarar un suicidio de mi parte. Yo denuncio ante la comunidad internacional que José Manuel Zelaya Rosales no se está suicidando”, añadió el mandatario en una entrevista telefónica con la televisión argentina. AP