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Barranquilla, Jueves, 11 mar 2010 12:40:29 PM
 

  

EL HERALDO, su historia

Actual sala de redacción EL HERALDO. Foto Carlos Barraza

EL HERALDO surgió el 28 de octubre de 1933 como una empresa modesta, dispuesta a servir pertinazmente a Barranquilla, al Partido Liberal y al país, labor que encontró en la opinión pública su principal soporte, gracias a su línea de conducta clara y recta y a sus campañas, en las cuales el interés de la comunidad ha estado siempre por encima de los intereses particulares, por respetables que estos sean.

Entusiastas caballeros liberales concibieron este diario con el fin de darle un órgano de expresión a su partido, apoyar la candidatura presidencial del doctor Alfonso López Pumarejo y defender los intereses de esta región, en donde sólo se escuchaban por ese entonces las voces periodísticas conservadoras de los periódicos La Prensa y La Nación.

De acuerdo con el relato del periodista Juan Goenaga, en el Club Barranquilla se reunían con frecuencia Julio Montes, alcalde de Barranquilla; Ramón Santo Domingo, Enrique A. De la Rosa, Luis Eduardo Manotas —en representación de Alberto Pumarejo, quien se encontraba en Bogotá, como Ministro de Correos y Telégrafos en el gabinete del Presidente Enrique Olaya Herrera— Carlos Manuel Pereira —en representación de Juan B. Fernández Ortega, quien había sido nombrado por el Presidente Enrique Olaya Herrera miembro de la Legación Diplomática de Colombia en Panamá— y Antonio Luis Carbonell Baena, propietario del Diario del Comercio.

Así surgió el diario en su primera sede en una casona de la entonces Calle Ancha, hoy Paseo Bolívar. Lo primero que hicieron sus fundadores fue comprar la vieja máquina del Diario del Comercio, para la edición del nuevo diario que llamaron EL HERALDO, a raiz de un concurso popular ganado por la joven barranquillera Alicia Pacheco Hoyos.

MEMORIAS

Cuenta el propio doctor Fernández Ortega que “ya el diario liberal EL HERALDO estaba circulando apoyado por un grupo de amigos llenos de entusiasmo cuando se vio que no estaban sólidas las bases financieras de sustentación, fue entonces cuando Enrique A. de la Rosa y todos los compañeros que junto a él estaban, resolvieron entregarlo a otros amigos de las mismas tendencias liberales. Fue entonces cuando los doctores Pumarejo y Manotas resolvieron formar la sociedad comercial que debería financiar la empresa periodística y me invitaron a mi a que me pusiera al frente de ella. Así se hizo y llevamos aportes iguales a la nueva empresa”

“Y consta en la historia de nuestras actuaciones —agrega— que Pumarejo, Manotas y Fernández trabajamos siempre no sólo como socios, sino como amigos y compañeros, unidos por el deseo de servir a Barranquilla y al liberalismo...”

Cinco años después de fundado, EL HERALDO se trasladó a una sede más amplia en la Calle Real, que en ese entonces era el epicentro de una ciudad que se desarrollaba con paso firme y acelerado. Allí el crecimiento fue vertiginoso, gracias siempre al respaldo de la opinión pública, que vio fielmente reflejados en este diario los triunfos y viscisitudes de la ciudad.

EN SU NUEVA SEDE

Con el paso de los años, la casa de la Calle Real se fue volviendo cada vez más incómoda e inadecuada, tanto para la producción del periódico como para acoger a la gran cantidad de visitantes que a diario iban a hacer denuncias, contar necesidades o mostrar logros.

Esto obligó a construir una sede mucho más grande y moderna en la calle 53B No.46-25. El diseño de este edificio fue de Barón y Macchi y la construcción estuvo a cargo de la firma Inar Ltda, que gerencia el ingeniero Jaime Pumarejo, con la participación del ingeniero Guillermo Cuello Lascano.

En esta nueva sede el crecimiento y liderazgo de este diario se consolidó, gracias a la calidad de su equipo humano y a la adquisición de la más moderna tecnología para todo su proceso de producción.

Fue así como de aquella primera imprenta que nuestros fundadores le compraron al Diario El Comercio en los albores de la década de los 30, pasamos a una máquina Goss de impresión en caliente, que fue testigo del crecimiento del periódico durante 34 años.

Luego vino la etapa de la impresión en una Goss Community, que realizó el salto al sistema offset y al full color, desde 1980 a 1996, hasta llegar a la modernísima Goss Urbanite en la que imprimimos hoy nuestro periódico.

La historia de EL HERALDO no para aquí. Es una historia que se escribe día a día, al ritmo de los logros y progresos de la ciudad y de la región. Una historia en permanente ebullición que esperamos seguir contándoles por muchos aniversarios más, con el apoyo indispensable de todos nuestros lectores, tan numerosos como entusiastas en la ciudad, el departamento, la región y el país. Reforzados hoy por los no menos abundantes y atentos de Internet.


Para servirle a Barranquilla, al Atlántico y a Colombia, tres prestantes líderes de esta ciudad, el periodista Juan B. Fernández Ortega y los abogados Alberto Pumarejo y Luis Eduardo Manotas, unieron sus esfuerzos hace 70 años para fundar EL HERALDO.


SUS FUNDADORES

Para servirle a Barranquilla, al Atlántico y a Colombia, tres prestantes líderes de esta ciudad, el periodista Juan B. Fernández Ortega y los abogados Alberto Pumarejo y Luis Eduardo Manotas, unieron sus esfuerzos hace 70 años para fundar EL HERALDO.

Juan B. Fernández Ortega, nació en Barranquilla el 24 de Junio de 1894 y vivió los años de su infancia en Puerto Colombia.

Se graduó de bachiller en el Colegio de Barranquilla. Viajó a Bogotá a estudiar teniendo como acudiente al General Faraón Pertuz y en la Cámara de Representantes entró a desempeñar un puesto por el que le pagaban 50 pesos mensuales, apoyado por los ciudadanos costeños Tomás Surí Salcedo y Hemel Flórez.

Más tarde fue llamado por el doctor Enrique Olaya Herrera para trabajar en el Diario Nacional y allí publicó artículos sobre la Costa Atlántica que fueron ampliamente comentados.

En 1919 se graduó de abogado con la tesis laureada “Autoridad de la Cosa Juzgada”, siendo presidente de tesis el doctor Enrique Olaya Herrera.

De regreso a Barranquilla, colaboró en los diarios locales “El Liberal” de Pedro Juan Navarro y “Rigoletto” de Faraón Pertuz.

Fue también Canciller de la Embajada de Colombia ante el Gobierno de Italia siendo Embajador el doctor Quijano Wallis.

Durante el Gobierno de Olaya Herrera, el doctor Fernández fue Secretario de la Presidencia; Gobernador del Atlántico y Embajador en Panamá.

Allí estaba cuando resolvió con otros grandes jefe liberales como Alberto Pumarejo, Luis Eduardo Manotas, Julio Montes y Ramón Santo Domingo hacer un periódico liberal barranquillero, destinado a ser vocero de la candidatura del doctor Alfonso López Pumarejo.

Fernández Ortega había fundado en febrero de 1928, con los hermanos Gabriel, Carlos, Ricardo y Antonio Martínez Aparicio, el diario la Prensa, del cual fue su director por muchos años.

Anteriormente, en La Nación de Pedro Pastor Consuegra había sido editorialista.

Ocupó la dirección de la empresa periodística EL HERALDO, desde 1934 a 1970, cuando pasó a ser su Director-Consejero, hasta su fallecimiento el 21 de enero de 1993, a la edad de 103 años.

Alberto Pumarejo, nació en Barranquilla el 2 de mayo de 1893. Falleció el 14 de agosto de 1970.

Fue Ministro de Correos y Telégrafos durante la administración de Olaya Herrera y Ministro de Guerra en el gobierno de López Pumarejo.

Durante la Presidencia de López Pumarejo también ocupó la Dirección General de la Policía.

En dos ocasiones fue Gobernador del Atlántico. La primera en 1930 y la segunda en 1942.

Había sido, a los 24 años de edad, Diputado por el Magdalena y Alcalde de Barranquilla, cargo que ocupó en dos ocasiones seguidas. Fue Juez del Circuito; Concejal de la ciudad; Diputado del Departamento del Atlántico, Representante a la Cámara, Senador y Diplomático. Sin lugar a dudas un gran líder político de la Costa.

El 2 de Octubre de 1934 fue elegido Designado a la Presidencia de la República. Durante la elección su principal contendor fue Laureano Gómez a quien derrotó por 89 votos contra 65.

Como Ministro de Correos y Telégrafos (1931-1933) en el Gobierno del Presidente Enrique Olaya Herrera fue gestor de la implantación de la Cédula Postal y la unificación de tarifas en el servicio telegráfico. En 1934 ocupó también el Ministerio de Guerra, primero bajo el mandato de Olaya Herrera y luego en el del Presidente Alfonso López Pumarejo.

El doctor Pumarejo fue el primer Embajador de Colombia en Venezuela, siendo Presidente de nuestro país Eduardo Santos.

Como dirigente político y parlamentario Alberto Pumarejo llevó hasta el Congreso importantes iniciativas que se convirtieron en leyes de la República. La labor parlamentaria de Pumarejo permitió que Barranquilla y el Atlántico avanzaran en materia portuaria y de servicios públicos. Presentó y logró la aprobación de la Ley que creó la Zona Franca de Barranquilla y ordenó la construcción del Puente sobre el Río Magdalena.

Impulsó la ampliación del Paseo de Bolívar, la construcción de urbanizaciones populares, de la carretera a Puerto Colombia y el complejo de edificios públicos que hoy se conoce como Centro Cívico.

Luis Eduardo Manotas. Buen abogado. Discreto y eficaz consejero político del liberalismo costeño.

Nació en Sabanalarga el 31 de Mayo de 1896. Hijo de Nicanor Manotas y Lucía Llinás de Manotas.

Se educó en la Universidad de Cartagena y en Bogotá estudió en la Universidad Republicana, el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional en donde recibió su título de abogado.

Casado con doña Emilia Baena y son sus hijas Carolina, casada con don Manuel De la Rosa y Margarita, con don Alberto Gieseken.

Nunca fue empleado público y sólo ejerció su profesión de abogado.

Ocupó la Presidencia de la Cámara de Comercio de Barranquilla y durante muchos años fue abogado consultor de importantes firmas como la Grace y Co., South American Gulf Company, Banco de Bogotá, Banco de la República, Banco Central Hipotecario, Empresas Públicas Municipales, Cervecería Barranquilla y Bolívar, S.A., Filtta, Rayón, Celta, Almendra Tropical, Circuito ABC, La Insuperable, Industria de Grasas Vegetales.

En diferentes oportunidades presidió al Directorio Liberal del Atlántico.

Hombre de excepcional inteligencia, sus consejos políticos, jurídicos y de Gobierno fueron siempre atendidos por los dirigentes nacionales del liberalismo y por quienes desempeñaron altos cargos en el Gobierno a nombre de su partido.

Como cívico, Luis Eduardo Manotas Llinás es recordado siempre y a él se deben muchas ideas que hoy se han transformado en hechos positivos para Barranquilla y el Atlántico.

Luis Eduardo Manotas y su esposa fallecieron en un accidente automovilístico durante un viaje entre Miami y Nueva York en Julio de 1956.

Nota escrita por la periodista ROSARIO BORRERO B. y publicada el 28 de octubre de 2003, con motivo de los 70 años de EL HERALDO.






 
 

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