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Por YANNICK PASQUET Hoffenheim, club de una aldea de unos 3.000 habitantes del suroeste de Alemania, acaba de hacer su entrada en la élite del fútbol.
Líder del campeonato después de una sola jornada, el equipo cuenta con el generoso apoyo de un multimillonario de la economía.
En Alemania, nadie o casi conoce Hoffenheim, situado a 26 kilómetros al sudeste de Heidelberg, en la región del Rhein-Neckar. Pero su club de fútbol va camino de convertirse en una de las grandes atracciones de la Bundesliga.
El pequeño ascendido comenzó su temporada con un golpe de efecto. Derrotando a Energie Cottbus por 3 a 0 en la primera jornada, el Hoffenheim se apoderó de la plaza de líder delante de los mastodontes Bayern Múnich y Werder Bremen.
Aunque esta plaza es provisional, es una proeza para un club que se pudría en el subsuelo futbolístico, disputando campeonatos departamentales hasta 2001, año en que accedió a la tercera división, antes de subir a segunda... solamente en 2007/2008.
El club bautizado oficialmente TSG 1899 Hoffenheim no está exento de extravagancias. Su futuro estadio, con un aforo de 30.000 plazas, podrá recibir diez veces más espectadores que el pueblo tiene censados (3.272).
Detrás de este recorrido atípico se esconde un sueño de niño cumplido a golpe de talonario. El club está alimentado financieramente por un generoso donante, Dietmar Hopp, una de las grandes fortunas alemanas clasificadas en la revista Forbes y estimada en 6.300 millones de euros.
Cofundador en 1972 del grupo de software profesional SAP, fue presidente de 1988 a 1998 y posee todavía el 9,9% de las acciones. El grupo es uno de los grandes actores de la economía alemana con unos 44.000 asalariados y un volumen de negocios de 10.2600 millones de euros el año pasado.
El multimillonario de 68 años se apasionó por este club que fue el de su juventud cuando en la época daba patadas a un balón de cuero y jugaba en el puesto de delantero.
El actual estadio, que financió enteramente, luce su nombre a la espera que la arena de 30.000 plazas sea terminada.
Dietmar Hopp no está en su primer intento. En el departamento francés del Var, el industrial, también apasionado del golf, hizo construir un lujoso complejo con dos campos de golf, un hotel y más de cien chalés.
En Hoffenheim, inyectó 20 millones de euros para la compra de nuevos jugadores. El equipo es joven con una media de 25 años y está entrenado desde hace dos años por Ralf Rangnick, que fue entrenador de Schalke 04 y Stuttgart.
Algunos comparan a Dietmar Hopp con el desacreditado oligarca ruso Roman Abramovich, que a golpe de talonario hizo del club inglés de Chelsea uno de los más prestigiosos del mundo.
El interesado no se esconde. “Soy un inversor” en el mundo del fútbol profesional, explica. “Los clubes no necesitan únicamente patrocinadores, también necesitan inversores”. (AFP)
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