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Barranquilla, Martes, 6 ene 2009 4:20:56 AM
 

  

Las precauciones se imponen

La llegada del mes de diciembre representa para los trabajadores y empleados de las empresas la expectativa de recibir unos ingresos extras por concepto de las obligaciones laborales que aquellas tienen que cumplir.

El pago de las primas, de las bonificaciones extralegales cuando hay lugar y demás prerrogativas representan para el común de los trabajadores una mayor disponibilidad de dinero con los que pasar una buena Navidad en unión de sus familiares.

No son pocos también los que esperan esos dineros para saldar deudas pendientes, para pagar matrículas, para dar la primera cuota de una adquisición, para hacer un viaje soñado o para invertirlas en sus residencias.

Diciembre tiene, en efecto, un significado que va más allá de las tradicionales fiestas, de la época de brisas y de cielos azules, de las reuniones familiares y de las comidas caseras de siempre. Y ese significado tiene que ver con más dinero en los bolsillos. O en las cuentas bancarias.

Es imperioso decir, sin embargo, que esa situación no pasa desapercibida para los delincuentes. A mayor afluencia de dinero en efectivo en los bolsillos y en las calles, mayor el acecho de los enemigos de lo ajeno.

Y no solo de los avivatos, que mediante toda clase de señuelos tratan de captar esos dineros, como tristemente lo hemos presenciado estas últimas semanas en las denominadas ‘pirámides’, sino también del maleante, ya no de a pie sino de moto, y de los despiadados atracadores a sangre y fuego.

Ya sabemos que en esta época los delincuentes hacen de las suyas; o mejor, se hacen con lo que no es suyo, esto es, con el dinero de los demás, fruto del trabajo honrado.

Es un hecho comprobado: en esta época del año se disparan los robos, los hurtos y los atracos, a mano armada o sin ella. La proximidad del pago de las primas atrae como moscas a los rateros y a los hampones, quienes merodean por los bancos, los cajeros automáticos y por el comercio en general.

Ante lo que es una guerra más que avisada, nadie debe entonces dar ventajas, o para decirlo en el argot popular, ‘dar papaya’.

Así es, ante el hecho cierto de que los delincuentes estarán más atentos en estos días a cualquier descuido para propinar sus golpes, tenemos el deber de ser lo más precavidos posible.

La Policía Nacional ha iniciado en ese sentido una intensa y oportuna campaña preventiva que todo buen ciudadano debería poner en práctica para no tener que lamentar mañana más tarde la pérdida de sus dineros, de sus pertenencias o de sus aguinaldos.

Se trata de una serie de medidas elementales, fáciles de seguir, que buscan impedir que los rateros procedan a realizar sus fechorías. La idea es no propiciar oportunidades para que actúen según sus cálculos, y hacerles prácticamente imposible la comisión de sus delitos.

En esto las empresas deben coadyuvar la labor de la Policía Nacional y divulgar esas medidas entre sus trabajadores y empleados, porque entre más se divulguen, más difícil se les hará la vida a los delincuentes.

La situación económica que se avecina en los próximos meses no está precisamente para perder dineros, ni para dejarlos escapar al primer manotazo o atraco callejero por estar desprevenidos.

Estas advertencias las hacemos todos los años, porque nunca están demás. Y menos ahora, cuando las circunstancias de fin de año que ya anotamos ponen a circular más dinero en la calle y con ello más ocasiones para los ladrones.

Así que a estar despiertos y a seguir juiciosamente las medidas que recomienda la Policía Nacional para pasar una tranquila y alegre Navidad y poder dar los regalos que queremos dar.





 
 

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