Los premios deben recibirse con los pies en la tierra, con la certeza de que el gran premio, el más satisfactorio, es tener cada día más y mejores lectores.
“En John Junieles registramos la presencia de la cotidianidad, del lenguaje y del ser solitario que puebla la urbe; impulso renovador dentro de una tradición regional que parece más tributaria del aliento de lo terrígeno”.
Así presentó el poeta, periodista y escritor Gustavo Tatis Guerra al joven y exitoso narrador costeño John Junieles, durante su sesión en el programa formativo ‘Barranquilla al pie de las letras’ que recientemente tuvo como epicentro, primero el restaurante La Cueva, y luego el auditorio del Colegio Británico, frente a estudiantes de noveno a undécimo grado de diferentes colegios públicos y privados del departamento del Atlántico.
Ganador del Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá (2005) y del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Ajuela, Costa Rica, (2007), entre otras distinciones, Junieles habló con EL HERALDO sobre diferentes aspectos relacionados con el oficio de leer y escribir.
La de John Junieles fue la primera sesión, en el año 2008, del programa ‘Barranquilla al pie de las letras’, evento organizado por la Fundación La Cueva con el apoyo de EL HERALDO, Bancolombia, Cementos Argos y AeroRepública.
¿Qué libros y que autores despertaron en usted el interés por la lectura?
-Sobre todo los cuentos. De Hemingway, Bradbury, Borges, Cortazar y Rubem Fonseca. Algunas novelas como El gran Gatsby de Scott Fitzgerald, La senda del perdedor de Bukowski, y La ciudad y los perros de Vargas Llosa. Sigo pensando que los cuentos son la esencia de la literatura, por eso sigo leyendo sobre todo libros de cuentos: me llevo menos decepciones.
El poeta y narrador John Junieles compartió con estudiantes de noveno a undécimo grado de colegios públicos y privados en el auditorio del Colegio Británico.
¿Qué autores y qué libros les recomendaría a los jóvenes?
-Cualquier libro que ellos no consideren aburrido, teniendo en cuenta que cada quien tiene una noción de aburrido o tedioso. Los maestros de primaria y bachillerato deben entusiasmar a los niños y jóvenes lectores con historias que inviten a seguir leyendo.
¿Qué libros y que autores no recomendaría nunca?
-Hay muchos, casi siempre se abandonan antes de terminar la primera página, cada quien los descubrirá a su debido tiempo.
Para usted, un ganador de premios literarios, ¿qué significado tiene esta serie de reconocimientos?
-Los premios deben recibirse con los pies en la tierra, con la certeza de que el gran premio, el más satisfactorio, es tener cada día más y mejores lectores. Ganar premios no significa siempre que la obra premiada sea valiosa; es mejor que cada lector sea libre y siga sus propios impulsos.
¿Cómo se define como escritor?
-Como alguien muy curioso, consciente de su límites (que también son retos), gracias a lo cual cada día intento leer más y mejor, investigo más los temas y personajes que abordo, reflexiono más sobre las situaciones. Todos los días se aprende algo nuevo en esta vocación, y no siempre de los libros.
Leer o escribir, ¿qué es más edificante para usted?
-Como la serpiente mordiéndose la cola, lectura y escritura son parte de la misma magia. Hay que leer a los otros escritores, saber cómo cuentan sus historias, para luego aplicarlo a tu trabajo. Yo leo y veo películas con papel y lápiz al lado, identificando los recursos, tomando nota sobre las estrategias narrativas, la forma en que se presentan las escenas y personajes, el orden de los sucesos que da un sentido dramático: saber ocultar y revelar a tiempo los detalles y hechos, buscando despertar la curiosidad del lector, el lector es el rey.
¿Tiene alguna máxima sobre el oficio de escribir?
-Sí: Nadie escribe lo que quiere, sino lo que puede; es decir, a veces se empieza a escribir una historia, y otra historia diferente a la planeada va saliendo, no importa, hay que recibirla con gratitud. En realidad se escribe con una sola tecla, la más importante: Delete. No es con las palabras, sino con los silencios que damos forma a lo impronunciable.
¿Qué experiencia y enseñanza le dejó su paso por el programa ‘Barranquilla al pie de las letras’?
-Hay que multiplicar estas actividades. Los clubes de lectura, por ejemplo, son muy populares en muchos países; hay que incentivarlos en los colegios y universidades. La gente lee un libro durante una semana, y luego se reúne a compartir sobre las emociones y conocimientos descubiertos. Haber estado en Barranquilla es convencerse que el Caribe es una Nación, somos una Nación, más allá de las burocracias fronterizas, de nuestra triste clase política, tan indiferente, tan inhumana. Siempre es hermoso descubrir que una sola música nos mueve el alma.