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Barranquilla, Miércoles, 10 mar 2010 7:45:37 PM
 
 
 
 
 

 
 

   
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La forma más inteligente de invadir espacio público


Al costeño le sobra creatividad y talento artístico, que también son puestos al servicio de la denuncia y la protesta pacífica, como en el proyecto ‘Hueco y Placa’.

Por Rosa Herrera Bossio

Ciudadanos son todos aquellos que se preocupan por lo público, según el pensamiento griego. Un grupo de artistas de manera aislada, pero como si estuvieran de acuerdo, se han estado ‘tomando’ el espacio público para acercar a los barranquilleros a su propia ciudad.

Este fenómeno, que no es nuevo en el mundo, pero que está tomando auge en Barranquilla, es tema de una investigación que desarrolla la comunicadora social Lina Robles, llamada ‘Arte y Ciudad’.

Estas ‘invasiones’ artísticas o intervenciones transforman por breves y mágicos momentos, una calle llena de huecos, paredes deslucidas o zonas deprimidas, en los paisajes más bellos.

La semana pasada se realizó otra versión más del ‘Café al aire libre’, una propuesta de la Fundación Casa de Hierro que se lleva a cabo en una plazoleta del Barrio Abajo, contigua a una antigua bodega.

“El arte democratiza el espacio público, sobre todo en una ciudad donde está tan invadido; es como devolverlo a la gente”, dice Fadir Delgado, de Casa de Hierro. Algunas cosas que resalta de su experiencia es que personas acostumbradas a escuchar la música a todo volumen de un picó y siempre un mismo ritmo o dos, ahora también disfrutaban del jazz, tango y bossa nova.

Y con decibeles moderados, para conversar con los amigos. Cada vez son más los que han entendido que las grandes ciudades no son solo aquellas de gran tamaño y con modernos medios de transporte, y que Barranquilla es mucho más que carnaval.


La carrera 58 en el barrio El Prado, ha sido escenario de pulgueros familiares y de la feria ‘Arte al aire libre’.

Otras experiencias muy acertadas en hacer de calles y plazas, espacios de encuentro, han sido: ‘Cine a la calle’, ‘Mira al Centro’ y el Festival ‘PoemaRío’, por solo mencionar algunas.
Grandes eventos, tradicionalmente cerrados, como el Barranquijazz, se han volcado a las calles en los últimos años, como en su momento lo hizo el extinto Festival de Teatro- Fitba y el de danza contemporánea- Barranquilla Nueva Danza.

La palabra invasión lleva implícita una carga negativa, pero cuando el que invade es el arte, la percepción cambia absolutamente. Así lo ha podido comprobar Gabriel Acuña con sus ilustraciones e instalaciones expuestas en paredes las calles bajo el nombre: ‘La ciudad sentida, la ciudad pensada’.

El curador Gustavo García se atrevió a irrumpir con gracia en el espacio público, tomándose la carrera 58 entre calles 63 y 70, un día en diciembre, lo que se denominó durante una década ‘La calle del arte’. Otros después hicieron lo mismo, e incluso algunos fueron más allá, llevando su ‘invasión’ artística a zonas marginales de la ciudad.

Walter Hernández, vocalista del grupo Sistema Solar, no tiene ningún inconveniente en realizar un programa cultural en El Boliche, o proyectar videos experimentales en parques de Simón Bolívar o en cualquier pared del barrio Las Malvinas.

El ARTE DENUNCIA. El año pasado, pasajeros de buses y transeúntes de la calle 30, a la altura del Parque Muvdi, se encontraron con una serie de figuras de madera pintadas de colores vivos, que pedían auxilio o que parecían caerse por las losas destapadas, como una manera inteligente de llamar la atención de las autoridades sobre el peligro que eso significa para las personas.

Ese proyecto se llamó ‘Hueco y Placa’ y sus autores fueron: Maybel Brooks, Marlen Oyola y Oscar Sir, quienes planean más intervenciones para remover con arte y creatividad la conciencia ciudadana en Barranquilla.




 
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