La tienda Artesanías Maclovia vende parte de sus productos a compradores en Venezuela.
Por Ankar Brito Lozada Fotos Luis Rodríguez Lezama
Si hay algo que caracteriza a la cultura del Caribe colombiano, además de la música y las festividades, son las filigranas de Mompox, las hamacas de Morroa y San Jacinto; el sombrero ‘vueltiao’ típico de Córdoba y Sucre; las mochilas arhuacas del Magdalena y, por supuesto, no pueden faltar las artesanías en palma de iraca, que se hacen en toda la región, en especial en Usiacurí, municipio atlanticense.
Y es que aunque todavía estas expresiones culturales en las que están impresas las tradiciones y legado de nuestros ancestros no han sido declarados patrimonio de ninguna índole, las artesanías han conquistado un sitial de honor en la cultura colombiana y en el exterior, convirtiéndose en una representación de nuestra identidad, además de ser una fuente de ingresos para miles de artesanos.
La empresa Artesanías de Colombia S. A. es una de las mejores vitrinas para que estos productos hechos a mano se vendan en el exterior y presenten una cara diferente de nuestro país.
Nicolás Arciniegas, director de exportaciones de esa organización, asegura que los productos artesanales de la Costa se venden bastante bien en el exterior, sin embargo, dependiendo del material, el destino varía. “Las de caña flecha se venden bastante para EU y Dinamarca, mientras que las de palma de iraca son más solicitadas en Holanda y Polonia”.
Las ultimas creaciones en palma de iraca son los bolsos en forma de sobre.
En el mercado nacional, las de Usiacurí han logrado con su evolución y tecnificación atraer la mirada de compradores, no solo de Barranquilla, sino de otras ciudades como Bogotá, Medellín y Cartagena, según la presidenta de la Cooperativa Integral de Tejedores de Usiacurí, Lesbia Jiménez.
Igual sostiene Edilberto Barrera, comerciante independiente de artesanías del Municipio. “Casi toda nuestra producción se vende nacionalmente a Bogotá, e internacionalmente a Venezuela y España”.
Diseñadores de talla mundial como Hernán Zajar, Judy Hazbún y Beatriz Camacho son solo algunos de los que han puesto a ‘volar muy alto’ las artesanías de Usiacurí, las cuales llevan implícita toda la riqueza de nuestra cultura Caribe.
Ellos han presentado en pasarelas internacionales sus creaciones, adornadas con los llamativos diseños y colores de los productos del municipio atlanticense, siendo esta otra forma de promocionar la identidad de la Región.
El secretario de Desarrollo Económico del Atlántico, Luis Humberto Martínez, sostiene que la Gobernación está trabajando desde hace dos meses es la creación y registro de una marca, a través de la cual se certifiquen, organicen, mejore la producción y calidad, y con la que puedan exportar directamente las artesanías del Departamento, la cual se llamaría Marca Atlántico.
En el Centro Histórico de Cartagena es común encontrar todo tipo de artesanías de la Costa. / Foto Wilfred Arias
Con proyectos como ese será mucho más fácil que el trenzado, la puntada de flor de nudillo y otros tipos de tejidos trasciendan fronteras y se posicionen con más solidez en los exigentes mercados internacionales.
Así será cotidiano entonces ver en la cabeza de un poderoso dirigente mundial —caso Bill Clinton— un sombrero ‘vueltiao’, o en la mesa de lujosas mansiones un juego de individuales hechos en palma de iraca. O una pulsera en la muñeca de Plácido Domingo.
BUSCAN PATENTARLAS
Avanza en Tuchín, cuna del sombrero fino vueltiao, la iniciativa de impregnarle a los productos de artesanía el sello de propiedad intelectual, para fortalecer la cultura milenaria hacia las nuevas generaciones y preservar los derechos de autor. Así lo indicó Medardo de Jesús Suárez, artesano.
El sello lo llevarán otros artículos como sandalias, pulseras, bolsos, correas, tapetes y alfombras que elaboran cerca de 9 mil aborígenes a partir de la innovación y diversificación de la artesanía de Tuchín. Suárez destaca el objetivo del Municipio de seguir internacionalizándose, tal como ha ocurrido con el fino sombrero.