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Liga de Tenis del Atlántico, un modelo para el deporte costeño

Por RAFAEL CASTILLO V.
rafael.castillo@elheraldo.com.co

Antonio Cordonnier fue sincero con Leonidas Oyaga, presidente de la Liga de Tenis del Atlántico: “Eso es imposible, no se puede tener un tenista de Barranquilla en el top-100 mundial en cinco años. Lo siento, pero yo no me comprometo a eso”.

Cordonnier no tuvo pelos en la lengua y con total franqueza rechazó la petición de Oyaga, quien pretendía iniciar un proceso de difusión, desarrollo, popularización y profesionalización del deporte blanco en el Departamento, con grandes resultados a mediano plazo.

Sin embargo, Cordonnier se mantuvo firme: “Te repito, eso es imposible. Para eso se necesitan por lo menos 15 años”.


El tenis se viene popularizando en el Atlántico.


Cuando Leonidas buscaba a alguien para que se encargara de dirigir la actividad tenística en territorio atlanticense, estudió muchas hojas de vida de personas de varios países, pero fue la sinceridad de Cordonnier la que lo convenció.

El argentino jamás pintó pajaritos en el aire, como los otros entrenadores que prometían un Pete Sampras en pocos años. Cordonnier siempre habló claro, con la verdad y prometiendo trabajo de sol a sol.

Con esa mentalidad el orientador gaucho llegó a la rectora del deporte de las raquetas y al lado de Oyaga y otros directivos iniciaron un exitoso proceso en post del desarrollo, masificación y difusión del tenis en todos los rincones.

Cordonnier fue presentado como director técnico de la Liga de Tenis del Atlántico en enero de 2003 y de inmediato, con la gran gestión de Oyaga, Margarita De Duncan y otras personas vinculadas a la organización, se puso manos a la obra.

Desde entonces hasta estos días, se ha presentado un cambio significativo en todo lo que tiene que ver con el tenis en el Atlántico. Basados en un programa sistematizado y cumplido casi al pie de la letra, el Departamento viene mostrando una gran evolución en este deporte.

Los tenistas atlanticenses aumentaron considerablemente sus fogueos, se convirtieron en constantes protagonistas de los diferentes torneos nacionales, pelean por los primeros puestos del ranking de la Federación Colombiana de Tenis, algunos hacen parte de las selecciones Colombia y otros hasta ya están participando en campeonatos profesionales y se aprestan a sumar sus primeros puntos en la WTA, como es el caso de la barranquillera Melissa Bolívar.

“Antes era una novedad para los padres que sus hijos participaran en un torneo y los acompañaban junto con los hermanos, la tía, la abuela, ahora son tantas las competencias que los padres dicen: ¡Nojodaaa, van pa’ otro torneo!”, expresa Cordonnier, intentando hablar con el acento costeño que se entremezcla con el argentino, después de casi cinco años en ‘La Arenosa’.

Además del aumento del número de competencias locales, regionales, nacionales y hasta internacionales, y el desarrollo del nivel de juego que ello implica, la Liga de Tenis trabajó en un frente que siempre obsesionó a Leonidas Oyaga y sobre todo a su hermano Javier (q.e.p.d.), ex presidente de la rectora: la popularización del tenis.

Los Oyaga siempre quisieron llevar las raquetas y la pelota verde a todos los estratos. Querían acabar con el estigma de deporte elitista y costoso que siempre ha recaído en el tenis porque se juega principalmente en los clubes sociales.

Sin embargo, con la llegada de Cordonnier y la puesta en marcha del programa escolar, se empezó a hacer realidad ese eterno anhelo de Javier. La Liga dialogó con los rectores de varios colegios y comenzó a capacitar a los profesores de educación física sobre lo fácil que resultaba jugar al tenis a pesar de no contar con una cancha oficial, que escasean en la ciudad.

Con raquetas y redes para minitenis que se podían armar en una cancha de baloncesto, voleibol o microfútbol, la Liga visitó varias instituciones educativas del sur de la ciudad y de varios municipios del Atlántico.

Con ese programa se llegó al colegio Itida, el Francisco José de Caldas, al Colegio de Cevillar, al San Vicente de Paul en el corregimiento La Playa, a Malambo, Luruaco y Paluato (Galapa), entre otros rincones del Departamento.

Se establecieron las relaciones y poco a poco la idea empezó a cuajar. Hasta el punto que varios de los niños destacados en el programa escolar de tenis ya acumulan dos participaciones en torneos locales con raquetas y en canchas oficiales, al lado de chiquillos del Country Club, el Club Campestre y el Club Lagos de Caujaral, quienes eran de los pocos que anteriormente gozaban con el gusto de jugar al tenis.

En Malambo también ha rendido frutos el proyecto de popularización y se abrió una Academia de Tenis a la que acuden varios jovencitos malamberos. Está latente el interés de varios empresarios de la ciudad en construir un par de canchas en ese municipio. Mientras tanto, los tenistas ‘made in Malambo’ se fabrican en una improvisada cancha en un terreno baldío o en lo que queda del escenario de baloncesto ‘Isolina Majul’ (nombre de la ajedrecista que ahora vive en España).

La Federación Internacional de Tenis (ITF por sus siglas en inglés) ha reconocido esa brillante labor y ha colaborado en su mantenimiento con 1.400 raquetas de minitenis, 1.500 pelotas y 60 raquetas grandes.

Entre las otras actividades implementadas en el programa de la Liga apareció la capacitación para jueces y entrenadores. En este punto se puede sacar pecho por un evento trascendental e inédito en Barranquilla: el Work Shop Sudamericano 2006. Un encuentro de entrenadores de este lado del continente que se desarrolla cada dos años en una ciudad escogida por la Confederación Sudamericana de Tenis.

“Ese evento fue extraordinario y será muy difícil volverlo a verlo aquí. Sin embargo, agárrense, vamos a asistir al Work Shop mundial que se realizará en Paraguay y presentaremos nuestra postulación para ser sede del próximo”, adelantó Antonio Cordonnier.

Esos son apenas algunos de los grandes logros de la Liga de Tenis del Atlántico, que también tiene inconvenientes económicos como cualquier otra rectora del deporte en el Departamento, pero con su gestión y organización sale adelante y se convierte en un modelo para el deporte de la Costa Caribe colombiana.

Cordonnier fue presentado como director técnico de la Liga de Tenis del Atlántico en enero de 2003 y de inmediato, con la gran gestión de Oyaga, Margarita De Duncan y otras personas vinculadas a la organización, se puso manos a la obra.

Desde entonces hasta estos días, se ha presentado un cambio significativo en todo lo que tiene que ver con el tenis en el Atlántico. Basados en un programa sistematizado y cumplido casi al pie de la letra, el Departamento viene mostrando una gran evolución en este deporte.


Antonio Cordonnier, director técnico de la Liga.


Los tenistas atlanticenses aumentaron considerablemente sus fogueos, se convirtieron en constantes protagonistas de los diferentes torneos nacionales, pelean por los primeros puestos del ranking de la Federación Colombiana de Tenis, algunos hacen parte de las selecciones Colombia y otros hasta ya están participando en campeonatos profesionales y se aprestan a sumar sus primeros puntos en la WTA, como es el caso de la barranquillera Melissa Bolívar.

“Antes era una novedad para los padres que sus hijos participaran en un torneo y los acompañaban junto con los hermanos, la tía, la abuela, ahora son tantas las competencias que los padres dicen: ¡Nojodaaa, van pa’ otro torneo!”, expresa Cordonnier, intentando hablar con el acento costeño que se entremezcla con el argentino, después de casi cinco años en ‘La Arenosa’.

Además del aumento del número de competencias locales, regionales, nacionales y hasta internacionales, y el desarrollo del nivel de juego que ello implica, la Liga de Tenis trabajó en un frente que siempre obsesionó a Leonidas Oyaga y sobre todo a su hermano Javier (q.e.p.d.), ex presidente de la rectora: la popularización del tenis.

Los Oyaga siempre quisieron llevar las raquetas y la pelota verde a todos los estratos. Querían acabar con el estigma de deporte elitista y costoso que siempre ha recaído en el tenis porque se juega principalmente en los clubes sociales.

Sin embargo, con la llegada de Cordonnier y la puesta en marcha del programa escolar, se empezó a hacer realidad ese eterno anhelo de Javier. La Liga dialogó con los rectores de varios colegios y comenzó a capacitar a los profesores de educación física sobre lo fácil que resultaba jugar al tenis a pesar de no contar con una cancha oficial, que escasean en la ciudad.

Con raquetas y redes para minitenis que se podían armar en una cancha de baloncesto, voleibol o microfútbol, la Liga visitó varias instituciones educativas del sur de la ciudad y de varios municipios del Atlántico.

Con ese programa se llegó al colegio Itida, el Francisco José de Caldas, al Colegio de Cevillar, al San Vicente de Paul en el corregimiento La Playa, a Malambo, Luruaco y Paluato (Galapa), entre otros rincones del Departamento.

Se establecieron las relaciones y poco a poco la idea empezó a cuajar. Hasta el punto que varios de los niños destacados en el programa escolar de tenis ya acumulan dos participaciones en torneos locales con raquetas y en canchas oficiales, al lado de chiquillos del Country Club, el Club Campestre y el Club Lagos de Caujaral, quienes eran de los pocos que anteriormente gozaban con el gusto de jugar al tenis.

En Malambo también ha rendido frutos el proyecto de popularización y se abrió una Academia de Tenis a la que acuden varios jovencitos malamberos. Está latente el interés de varios empresarios de la ciudad en construir un par de canchas en ese municipio. Mientras tanto, los tenistas ‘made in Malambo’ se fabrican en una improvisada cancha en un terreno baldío o en lo que queda del escenario de baloncesto ‘Isolina Majul’ (nombre de la ajedrecista que ahora vive en España).

La Federación Internacional de Tenis (ITF por sus siglas en inglés) ha reconocido esa brillante labor y ha colaborado en su mantenimiento con 1.400 raquetas de minitenis, 1.500 pelotas y 60 raquetas grandes.

Entre las otras actividades implementadas en el programa de la Liga apareció la capacitación para jueces y entrenadores. En este punto se puede sacar pecho por un evento trascendental e inédito en Barranquilla: el Work Shop Sudamericano 2006. Un encuentro de entrenadores de este lado del continente que se desa-rrolla cada dos años en una ciudad escogida por la Confederación Sudamericana de Tenis.

“Ese evento fue extraordinario y será muy difícil volverlo a verlo aquí. Sin embargo, agárrense, vamos a asistir al Work Shop mundial que se realizará en Paraguay y presentaremos nuestra postulación para ser sede del próximo”, adelantó Antonio Cordonnier.

Esos son apenas algunos de los grandes logros de la Liga de Tenis del Atlántico, que también tiene inconvenientes económicos como cualquier otra rectora del deporte en el Departamento, pero con su gestión y organización sale adelante y se convierte en un modelo para el deporte de la Costa Caribe colombiana.

Tenis en silla de ruedas

Otro de los éxitos de la Liga de Tenis del Atlántico lo constituye la apertura de la modalidad del tenis en silla de ruedas.

Varias personas discapacitadas de la ciudad se han acercado a las instalaciones de la rectora departamental y han empezado a practicar el deporte blanco. Este año ya se realizó un torneo nacional en la ciudad.

Los resultados deportivos a nivel nacional han sido tan buenos que Eliécer Oquendo, un atlanticense, para más señas, un malambero, es el número uno en el ranking colombiano de esta modalidad tenística.

Hace poco Oquendo participó en los Juegos Panamericanos Paralímpicos de Brasil.

Las finanzas de la Liga

La base financiera de la Liga de Tenis del Atlántico está basada en la mensualidad que recibe de sus afiliados que oscila entre los 50 y 200 mil pesos, en las inscripciones que se pagan por los torneos que organiza y por el alquiler de las canchas (8 mil pesos por una hora los fines de semana y 4 mil en los días de semana).

También por algún aporte que recibe de Indeportes Atlántico (unos 15 millones de pesos anualmente en asistencia técnica e implementos) y de parte de la empresa privada como patrocinadora de sus torneos.

Más metas

* Organizar el Work Shop Mundial en Barranquilla.

* Ampliar el número de canchas para la práctica del tenis en el Atlántico. Actualmente existen 91 en todo el Departamento. Hace cinco años eran 82.

* Para el 2011: tener un tenista atlanticense entre los primeros 700 del ranking mundial.

* Para el 2014: tener un tenista atlanticense entre los primeros 100 del ranking mundial.

 
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