En los barrios populares de Barranquilla y en medio de dificultades, dos mujeres y un joven coreógrafo le apuestan a la vida y a la paz. Tres propuestas distintas que buscan ciudadanos más felices y comprometidos con la región son la razón de ser de estos líderes que silenciosamente construyen un Caribe más esperanzador.
María Sandoval, Ana Milena Polo y Yesid Reales son las personas que desde una esquina del Paseo de Bolívar, en Simón Bolívar y el corazón del barrio Rebolo trabajan con niños y jóvenes en proyectos de educación, comunicación y artes con un solo objetivo: formar a adultos más tolerantes y a ciudadanos responsables.
Foto Jonhy Olivares
EDUCAR ES AMAR
María Sandoval abandonó hace siete años un próspero negocio familiar para emprender un proyecto arriesgado e incierto, la creación de la Fundación Mi Hogar, una institución dedicada a la educación de niños que viven en el sector del Centro, principalmente en la ‘Zona Cachacal’.
La convalecencia de una penosa enfermedad y la revelación en sueños sobre la situación de la niñez fueron las circunstancias que más incidieron en María para iniciar el proyecto.
Al principio la pequeña escuela solo albergaba a siete niños. La cifra hoy es 36 veces mayor: 250 menores reciben educación, recreación y alimentación. Mi Hogar ahora funciona en el Paseo Bolívar con carrera 39. Quienes allí asisten son hijos de vendedores ambulantes, recicladores, trabajadoras sexuales y hasta expendedores de drogas.
El trabajo de María y las maestras es posible gracias a los recursos que gestiona con los comerciantes del sector. “Nunca sobra, pero si no fuera por nuestros donantes estos niños estarían en la calle”, afirma la mujer.
La Secretaría de Educación le permite dictar clases desde parvulario hasta undécimo grado, pero ante la falta de espacio y de recursos sólo logra educar a los chicos del sector hasta quinto de primaria. “Deseo que terminen su educación básica aquí porque cuando acaban la primaria algunos no pueden continuar en otro colegio”, asegura María.
COMUNICACIÓN Y CONVIVENCIA
Ana Milena Polo es una joven de 23 años egresada de la Escuela Distrital de Arte. Desde hace cuatro años trabaja en lo que ella, junto con otros compañeros de estudio, bautizó como ‘Cazadores de Auroras’, una fundación que busca abrir espacios alternativos de comunicación para jóvenes en situación de pobreza y/o desplazamiento.
“La fundación nació por iniciativa de un grupo de estudiantes de artes audiovisuales que vimos la necesidad de organizarnos porque estábamos haciendo actividades en los barrios”, sostiene Ana Milena.
En ‘Cazadores de Auroras’ cerca de 500 jóvenes de Simón Bolívar y Costa Hermosa participan en actividades artísticas que combinan la música y la comunicación.
Su centro de reuniones está localizado entre los dos barrios, en la calle 34 con carrera 34B.
El encuentro anual de música denominado ‘Tregua’, el sello discográfico ‘Estampida Sónica’, la escuela de Hip-hop y el programa Form-Arte, auspiciado por el Acnur, son las áreas de trabajo del equipo que lidera Ana Milena.
“Tratamos de promover la tolerancia, la igualdad y el reconocimiento como base para la convivencia. Por ejemplo, con el concierto ‘Tregua’, en la ciudad se abre la posibilidad de que grupos disímiles culturalmente se reúnan en torno al arte”, explica la joven.
BAILE EN LAS CALLES
‘Estilo Costeño’ es el nombre del grupo de niños dirigidos por el coreógrafo Yesid Reales. Él, de 24 años y cabello trenzado, enseña a los niños a bailar breakdance.
Yesid busca que los ritmos —que datan de la década de los 60 en las calles del Bronx, uno de los cinco distritos de Nueva York— se conviertan en una válvula de diversión que les permita a los menores desechar la droga.
La escuela comenzó hace tres años cuando Yesid practicaba en su casa. Los niños lentamente lo rodeaban e imitaban sus movimientos. De esa espontaneidad surgió todo.
Las relaciones entre los alumnos y el profesor están mediadas por el respeto, la dedicación y las ganas de contonear el cuerpo. ‘Estilo Costeño’ congrega a dos niños del barrio Rebolo y a diez más de Villanueva, otra barriada considerada peligrosa, ubicada a unos 10 minutos de Rebolo, en la parte trasera del mercado y a escasos metros del río Magdalena. “Son nuestras raíces las que nos permiten bailar con facilidad, las llevamos en la sangre”, es la explicación que da el grupo al ser interrogado por el nombre que los identifica.
El reto de Yesid es consolidar la escuela para que más niños encuentren en el breakdance una alternativa de entretenimiento. “Pensamos trabajar de manera más seria. Explicarles sobre la cultura Hip Hop de la que se desprende este baile. Que los padres no vean la escuela como algo improvisado, que no tengan miedo de que sus hijos estén con nosotros”.