Orlando Olaciregui, Alberto Camargo, Jesús Cárdenas y Nilson Casanova, estudiantes de séptimo grado del Colegio Colón de Barranquilla, fabricaron un robot espacial que simula a los enviados por la Nasa a Marte, como parte del programa de exploración de ese planeta, así como a los utilizados por los científicos de las agencias espaciales de Rusia y Japón.
La máquina, elaborada por los escolares para participar en la semana de la ciencia de su institución, está ensamblada en metal, aluminio y plástico. Un carro de juguete, una carcasa de aluminio más una cámara de video se convirtieron en la materia prima para la elaboración de la nave.
Los estudiantes comenzaron a desarrollar este proyecto en su asignatura de Física desde hace un par de meses. “No es tan difícil elaborarlo. Se hace de una manera muy sencilla, pero conservando la misma finalidad, como los que se utilizarán de verdad”, explicó el estudiante Jesús Cárdenas.
Gracias a ‘Spirit’ y ‘Opportunity’, el hombre ha logrado conocer las características de esos lugares a los que no ha podido acceder.
En la vida real estos robots, a través de antenas, envían la información que van capturando a las agencias espaciales para que los científicos la utilicen para sus estudios.
Foto José Torres
‘Máquina Cobralínea’ para pesca artesanal
SANTA MARTA
Como un valioso aporte de la academia a los sectores productivos de la región, la Universidad del Magdalena desarrolla tecnología para la pesca artesanal. La ‘Máquina Cobralínea’ es el producto del trabajo realizado por el Grupo Evaluación y Ecología Pesquera, Gieep.
Como resultado de más de seis años de estudios cofinanciados por Colciencias, el Gieep implementó esta tecnología para optimizar la pesca artesanal en la región y disminuir su impacto desfavorable para el medio ambiente.
Diseñada para optimizar la pesca selectiva con ‘palangre’ y ‘red de cerco’, utilizadas por los pescadores en el Mar Caribe, la ‘Cobralínea’ funciona con un sistema hidráulico y está constituida por un conjunto de poleas de aluminio que sirven para tirar el ‘palangre’, nylon del que penden líneas auxiliares, que a su vez llevan un anzuelo en su extremo.
Este proyecto fue dirigido por el investigador Harley Zúñiga Clavijo, integrante del Gieep, en el marco del proyecto ‘Capacitación en la pesca artesanal de sardina con red de cerco de jareta y uso de luces a los pescadores de Taganga’, financiado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
Con el desarrollo de este proyecto se consolidaron alianzas estratégicas con industrias pesqueras nacionales como Dista Ltda. y Pesquera Continental S.A., y con entidades como el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural y el Sena.
Córdoba, todo un universo académico
MONTERÍA
El ingenio Caribe tiene un gran aporte cordobés. En el departamento de Córdoba cada día se consolida más el semillero de investigadores de las diferentes instituciones de educación superior.
La Universidad de Córdoba, la más importante del Departamento, tiene cerca de 50 grupos de investigación, entre ellos: el Instituto de Investigaciones Biológicas del Trópico, Investigación para el Estudio Sociolingüístico del Caribe, Investigación en Física Teórica y Aplicada, Cultivos Tropicales de Clima Cálido, Geografía y Ambiente, y Biotecnología Vegetal.
Unicórdoba cuenta además con el único laboratorio de aguas conformado por ingenieros químicos, biólogos, especialistas en química de agua, sociólogos e ingenieros sanitarios para responder a las demandas de servicio y asesoría en la región, con tecnología de punta.
En la Universidad del Sinú, cuyo nombre hace alarde a la región heredada de los indios Zenúes, existen grupos de investigación en innovación pedagógica, sobre la cuenca hidrográfica del río Sinú, en biomédica y biología molecular, enfermedades tropicales y resistencias bacterianas, entre otras.
No hay que dejar de lado el gran aporte científico y al desarrollo de la región hecho por la Universidad Pontificia Bolivariana, que cuenta con diferentes grupos de investigación en áreas como energía y termodinámica, en bioingeniería, en desarrollo y aplicación en telecomunicaciones, en ingeniería aeroespacial, desarrollo humano y comunicación urbana.
Esta institución se ha posicionado en los últimos dos años en la región de Córdoba, tras sus destacables investigaciones, especialmente en el campo agrícola.
Una máquina que le ahorra 25 mil dólares a Udea
BARRANQUILLA
La máquina que José Luis Peluffo, Jean Paul Villa y José Robles crearon tuvo doble función: permitirles graduarse como ingenieros químicos de la Universidad del Atlántico y ahorrarle a la institución educativa 25 mil dólares. Sí, 25 mil dólares.
‘Diseño, construcción y montaje del sistema automático de temperatura por computador’ es el nombre del proyecto que los llevó hacia el aparato. La invención recibe instrucciones a través de computador para calentar el aire a una temperatura de hasta 800ºC. “El aire caliente es energía, y a través de este diseño podemos entender cómo se da el proceso”, explicó José Luis Peluffo.
Construir esta máquina les tomó dos años. “La gente ya nos molestaba diciéndonos que si lo que estábamos construyendo era una bomba atómica o qué”, dijo José Robles.
El equipo está dotado de un computador con software propio, un compresor de aire, un calentador, rotámetros y un intercambiador de calor. La elaboración del ‘Sistema automático’ les costó nueve millones de pesos.
La creación le servirá a Uniatlántico como material didáctico para los laboratorios de quienes estén cursando Ingeniería Química. “Un equipo similar cuesta 25 mil dólares, y debe comprarse en Estados Unidos, donde los ensamblan”, aseguró Santander Bolívar, profesor del centro de estudios y director de la tesis de grado de estos estudiantes.
Foto Johny Olivares
Jóvenes científicos generan carbón activado en Cesar
VALLEDUPAR
Valledupar entró en la era de la producción de carbón activado gracias al desarrollo de un proyecto de investigación liderado por los profesores y estudiantes de agroindustria de la Universidad Popular del Cesar, Marlon Bastidas, Luis Carlos Díaz, Kelly Rodríguez, Marines Murgas y Lina Buelvas.
Se trata de la generación de una estructura que permite la purificación de líquidos y gases, con gran demanda potencial en los Estados Unidos y en Colombia. El proyecto fue presentado en una convocatoria de Colciencias, en la que participaron 150 propuestas, siendo escogidas cinco, de las que hace parte esta iniciativa.
El subdirector del Grupo de Investigación en Energía Alternativa y Biomasas, que lleva adelante este proyecto, Luis Carlos Díaz, explicó que se trata del procesamiento del carbón mineral, de la cáscara de coco y del cuesco del fruto de palma de aceite.
Al ser intervenidos en un horno experimental de atmósfera controlada, estos materiales otorgan un alto nivel de absorción y limpieza, que garantiza su utilización en plantas de tratamiento de acueductos y en la industria de las gaseosas y químicos especiales.
“Lo que ocurre es que al carbón mineral se le quitan los alquitranes y la materia volátil, se realiza el blanqueamiento del aceite de palma y se le atribuyen propiedades absorbentes a la cáscara de coco, que son los tres precursores básicos de este proyecto”, sostuvo el Subdirector del grupo de investigación.