Contáctenos Regístrese
 
Barranquilla, Viernes, 16 may 2008 11:25:01 PM
 

  
¿Infiltrada mata videos?

Por JUAN MANUEL LÓPEZ CABALLERO

La noticia a la cual dieron despliegue los medios de comunicación en los últimos días fue la de una ‘infiltrada’ en un curso de Generales.

Las ‘trascendentales’ declaraciones del ministro Juan Manuel Santos, explicando que la ciudadanía podía estar tranquila porque esa persona no había podido tener acceso a ninguna información secreta que pudiera afectar la ‘seguridad nacional’, y las historias de dónde y con quién había tenido contacto la Mata Hari colombiana cumplieron el propósito de acaparar los noticieros; pero en el fondo igual podría verse como tomadura del pelo o ironía, puesto que a nadie se le ocurre que existe una información secreta que pone en peligro la seguridad nacional, o que en la práctica existe alguna ‘información secreta’ —cuando se sabe que todos los órganos e instituciones tiene infiltrados de todas las corrientes (paras, guerrilla, narcos, Dea, etc)—, y porque los ciudadanos colombianos no creen que su tranquilidad depende de la reserva que supone existir alrededor de los secretos de las Fuerzas Armadas (no por coincidencia los Estados Unidos pide en extradición a quienes vendieron los planes de los movimientos de sus barcos en aguas colombianas).

Al hacer este despliegue minimizaron ante la opinión pública la que podría ser noticia bastante más significativa si dependiera de su peso propio y no del manejo mediático.
En efecto no es poco el significado que tiene la revelación de la asistencia del entonces candidato Uribe a una manifestación del senador Clavijo —hoy rindiendo cuentas a la Justicia por acusaciones de paramilitarismo— justo 30 días después de que el comandante paramilitar Báez lo proclamara públicamente como candidato del paramilitarismo, y de la ex representante Rocío Arias, confesa hoy de pertenecer a esos grupos.

A menos que alguien (tipo José Obdulio) quiera proponer que el Dr. Uribe se estaba era infiltrando en esos movimientos para poder desmantelarlos después, ésta sería la confirmación plena de que, además de la empatía con los casi 50 congresistas Uribistas llamados por la Justicia, Uribe conscientemente aceptó ser respaldado por las supuestas ‘autodefensas’ y que también él a su turno les daba apoyo político.
Pero si a nivel de noticia se logró bajar la importancia a esto, a nivel de la presión que se está cerrando sobre el Mandatario tiene un significado que seguramente en lo interno los debe preocupar.
Es obvio que el video divulgado por el Polo no fue grabado por alguno de sus miembros. Y si no había aparecido antes es porque quienes lo tenían no habían considerado usarlo (ni siquiera en campañas políticas).

La explicación más plausible es que con su publicación se está enviando un mensaje al Presidente. Y lo paradójico —y lo que debe tener pensando al Gobierno— es que puede ser de cualquiera de los que son sus aliados, pero que entre ellos están en extremos opuestos. Lo natural es que los mismos gestores de la manifestación hicieron tal grabación; y lo probable es que también la DEA lo haya hecho o haya tenido acceso a quienes la hicieron.

O sea que el mensaje puede ser de los paramilitares y parapolíticos anunciándole que si su proceso de amnistía no resulta él también puede quedar enredado; o de las autoridades antinarcóticos americanas que esperan la extradición de los capos solicitados y le hacen sentir pasos de animal grande para forzarlo a hacerla.


En actitud de escucha


Por JESÚS SÁEZ DE IBARRA

La cultura que piensa, siente, ama y se expresa en español celebra este año el centenario del nacimiento de María Zambrano. María Zambrano, discípula de Ortega, es la mujer más sobresaliente de la Filosofía española. Ella tras las huellas de la Razón Vital de su Maestro Ortega, descubre orientaciones nuevas bajo la nominación de Razón Poética, imprimiendo a la precisión del discurso filosófico una penetrante y turbadora sensibilidad femenina. Sean estas líneas un modesto homenaje a su memoria.

Son especialmente estimulantes los libros de memorias que se centran en los años de aprendizaje; aquellos libros que tratan de reconstruir el tiempo lejano del colegio o de los años de Universidad. Tengo entre mis manos unos ensayos autobiográficos de María Zambrano, que con su peculiar escritura —incisiva, diamantina— evoca a su maestro.

De Ortega y Gasset se han escrito muchos testimonios. Por ejemplo, José Gaos nos ha descrito reiteradamente cómo hablaba, Julián Marías relata en sus memorias (Presencia personal) cómo desarrollaba el filósofo sus cursos en la universidad. Los propios hijos del filósofo Miguel y Soledad, nos recuerdan cómo trabajaba (cómo leía, investigaba, cómo tomaba notas o cómo escribía). Pero nadie nos había dicho cómo escuchaba. María Zambrano, con su exquisita sensibilidad de mujer, nos recuerda cómo sabía escuchar su maestro. “Sabía crear el silencio de donde nace la palabra: le veo ahora así, cuando se disponía a escuchar; se retiraba un poco como hacen los que escuchan música de verdad; echaba hacia atrás la cabeza y se replegaba sobre sí, pero lejos de crear con esta retirada un vacío, creaba un medio, un silencio fluido donde la palabra brotaba sin esfuerzo del interlocutor”.

Pero hay momentos en que nosotros mismos o nuestros interlocutores no acertamos con los términos precisos, con la formulación exacta de nuestro pensamiento o nuestros sentimientos. Y es precisamente en este trance cuando el “escuchador” necesita de mayor agudeza auditiva:“Ningún balbuceo le parecía deleznable y cuando las palabras no alcanzaban la cumplida expresión recogía su tono, su ritmo. Se diría que escuchaba la palabra que anhelaba nacer, la que palpita ciega en el silencio”.

Ortega acostumbraba a llamar a la filosofía “apetito de luz, búsqueda del mediodía”. Así mismo reiteraba y una otra vez que “la cortesía del filósofo es la claridad”. Toda su escritura es un permanente magisterio de inteligibilidad, un incesante ejercicio de transparencia y diafanidad mañanera. Quizá por ello María Zambrano escribe: “Muchas personas cuando se ensimisman, se las ve oscurecerse, volverse opacas, como si se retiraran a un lugar medio cerrado. Don José, cuando se internaba en sí mismo irradiaba mayor claridad, como si entrase en un lugar luminoso”.

Una actitud de escucha que también poseía María Zambrano, sin duda aprendida de su maestro. Recuerdo una tarde tibia de sol en la terraza del Hotel del Prado con Germán Arciniégas. Yo le había hurgado la memoria y preguntado por María Zambrano. La conoció en Ginebra en un encuentro internacional de intelectuales, ‘Alianza por la defensa de la libertad’. Asistían españoles exiliados tras la guerra (in)civil española. Traían abiertas las heridas de la guerra y el destierro. María Zambrano escuchaba. La atmósfera estaba enrarecida, crispada de rabia, pasión y frustración. María Zambrano escuchaba atenta a las oscilaciones de los discursos. Y de pronto tomó la palabra. Arciniégas me confidenció no recordar las palabras exactas de su intervención, pero sí estaba seguro de su ‘aura’. Eran como palabras que brotaban de una fuente que está en los manantiales del amor. Se ajustaba a las inquietudes del momento, a la presión que gravitaba sobre la sala, con una justeza y una claridad meridiana que no era cristal, sino brisa, leve roce de mano femenina sobre una herida. Ella supo escuchar, captar las vibraciones del momento y mágicamente se distensionó la sesión. Ella dijo la palabra que se necesitaba, como un consejo de madre en que las razones vienen acompañadas de la ternura.


El carnaval de Monsiváis


Por HERIBERTO FIORILLO

Carlos Monsiváis, uno de los más brillantes pensadores latinoamericanos, vino en febrero último a Barranquilla y leyó a viva voz la ponencia inaugural del Primer Carnaval Internacional de las Artes, celebrado en el teatro Amira de la Rosa. Ahora, dentro de unas semanas, Ediciones La Cueva publicará el libro que incluye el texto de Monsiváis, junto a las crónicas y entrevistas que se hicieron alrededor de personajes como el periodista y corresponsal de guerra, Jon Lee Anderson; el cantautor brasilero Chico César; la vedette Yolanda Montes Tongolele; el músico cubano Pancho Amat; el humorista argentino Roberto Fontanarrosa y muchísimos otros, entre extranjeros y colombianos.

De la ponencia de Monsiváis, titulada El carnaval para qué, hemos extractado estos apartes, con el ánimo de estimular la sana reflexión en torno a nuestras fiestas patrimoniales y convocar de modo permanente a la risa, la ironía, la burla y la mofa a ocupar su lugar, hoy tan usurpado por la alegría.

“El carnaval no es la carnavalización. El temperamento y las libertades de la secularización alejan de la risa y centran el carnaval en la alegría que es el gran espectáculo, la apropiación del show business por colectividades que son a un tiempo el espectáculo, la conversión del espectáculo en cuerpo popular cachondo, vistoso y fulgurante, y la democratización del espectáculo. Y a lo largo de todo el proyecto, el turismo, la masificación del turismo, alejan al carnaval de su noción antigua de la risa desacralizadora y lo centran en el asombro alegrísimo. (...)

Mujeres vestidas de hombres. Hombres vestidos de mujeres. Rostros pintados como escena de guerra un día de fútbol. Ropa que desafía la ley de gravedad. Chaquira y plumas. Rostros ornamentales como piezas de museo futurista. Altares al dios Saturno que hoy son celebraciones del barroco porque sí. Carros alegóricos destinados al dilatado asombro de unas cuantas horas... Esto es el carnaval a la hora cumbre, pero la carnavalización no espera a verificarse cada año, y de pronto en las grandes ciudades por lo menos, con la modestia del caso, quien quiere se disfraza y esto se repite al punto que el disfraz pierde su honesto nombre. A veces, en el Metro de la Ciudad de México siento que el único verdaderamente disfrazado soy yo porque me he negado al disfraz, y esto por humildad visual. No soy digno de verme distinto. Vean los tatuajes, los tintes de cabello, la multiplicación del piercing, los tatuajes futboleros, los rayitos dorados en el cabello, la ropa que convierte el paso por la calle en incursiones en la pasarela. La realidad se carnavaliza. (...)

Hombres vestidos de mujer. En rigor, la avanzada de la carnavalización en este sentido omnívoro son los travestis, en algún momento el motivo de ofensa mayor y ahora un signo de las metamorfosis de la tolerancia. El drag impera en shows y en los cambios de apariencia. A la feminidad extrema los travestis la han redefinido al punto de que hace poco oí la expresión “Es tan femenina que parece travesti”. Y, además, la explosión demográfica está de su parte. ¿Quién se fija en las apariencias habiendo tantas y tan diversas? ¿Y cuántas, aparte de las gimnastas, resisten las sesiones del tacón alto? (Hoy, la verdadera mortificación de la carne es el tacón alto).

El carnaval, la carnavalización. Especies semejantes y ya distintas. El carnaval florece cada año, y su vigor radica especialmente en su carácter de fiesta de la identidad y, gracias a las máscaras y la densidad de la comparsa, de fiesta de la pérdida de la identidad. Un carnaval ante el espejo es un desfile de las mutaciones. Y la carnavalización de lo real y lo psicológico (que a veces es real) sigue ampliándose. La carnavalización se detiene ante la tragedia, pero ya es común que los novenarios se carnavalicen”.


Autoridades distritales, a la caza de ‘meones’


Por ANTONIO CELIA COZZARELLI

La siguiente noticia apareció en primera página de EL HERALDO, el día 17 del mes en curso: “Pillaron a los dos primeros meones en el Centro”. Dice la información, que “un grupo interdisciplinario del Distrito de Barranquilla, integrado por agentes, representantes del Damab, de la Comisaría de Familia, de la Inspección General de la Policía y delegados de la Personería” (sic), montaron una “operación estratégica”, actuando como ‘observadores’, no propiamente de pájaros de especies exóticas, como es usual en otros países, sino en busca de individuos que mostraran “un caminar presuroso, juntando una rodilla con la otra”, un indicio de que estarían a punto de hacer una necesidad fisiológica.

¿Habrase visto mayor despropósito? ¿Armar todo un operativo y movilizar a funcionarios de cinco dependencias, para ‘pillarse’ a un par de individuos que estaban contaminando el ambiente? Definitivamente aquí se han perdido las proporciones, pues esto más parece el montaje de un sensacionalista y protagónico ‘show’, que una acción que redunde en beneficio del bien común.

Hay una inversión del orden de prioridades, pues si en vez de andar ‘correteando’ meones, atacaran los verdaderos focos de contaminación y de infección, si aplicaran sanciones ejemplares a quienes arrojan basuras a la calle, a los carromuleros, que son los mayores causantes de contaminación, ya que por unos pocos pesos botan “de todo y donde sea”. Si se multara a quienes los contratan. Si hubiera control sobre los terrenos baldíos, verdaderos retretes públicos (¿consentidos?) y guarida de indigentes, no sólo se facilitaría la difícil labor de los encargados del aseo, sino que podríamos vivir en un ambiente más limpio y más sano.

Pero a juzgar por la trascendencia que se le ha querido dar al tema de los ‘meones de Barranquilla’, no nos extrañaría, en un futuro próximo, encontrar en diversos puntos de la ciudad avisos que, en vez de decir: “Prohíbese botar basuras”, dijeran: “Prohibido mearse aquí” (ya hemos visto algunos) ¡Qué vergüenza!
acelia32@hotmail.com

P.D. Y la autopista sigue sin luz. El martes pasado se presentó un nuevo accidente, pero siguen burlándose del pueblo y de todos los que hemos venido denunciando esta grave irregularidad. ¿Hasta cuándo podrán seguirnos engañando?


Pasos perdidos


Por ERNESTO McCAUSLAND SOJO

Formulo esta pregunta con absoluta sinceridad: ¿es estratégica la actitud de los familiares de los secuestrados por las Farc? Me explico.

Como en su mayoría son personas educadas e inteligentes, deben saber muy bien que el único responsable de esos secuestros son las Farc. Ellos violaron su derecho a la libertad, ellos los condujeron a sus selváticos lugares de reclusión, y ellos los tienen encerrados en jaulas como animales. No fue el Gobierno colombiano, ni mucho menos el de turno, el de Álvaro Uribe Vélez.

Repito, en aras de la claridad: llámese profesor Moncayo, llámese Yolanda Pulecio, llámese Marleny Orjuela, ellos deben saber muy bien que las Farc son los únicos responsables. Léase bien: los únicos.
Si al menos fuera un movimiento que peleara por la justicia social, al menos tendrían el dudoso atenuante de que el secuestro de militares es un acto de guerra. Pero uno simplemente no les ve ideales. Son una guerrilla bárbara, venal y atroz, que en su poder tiene mujeres y hasta un recién nacido.

Concluyo por ende que los familiares de los secuestrados saben muy bien que sus demandas, su llanto, su justificado dolor, su voz airada, deben dirigirse a la guerrilla. Se acuña el término ‘intercambio humanitario’, denotando que un gobernante como Uribe Vélez debe sacrificar los aspectos militaristas y políticos de su doctrina por razones piadosas. Por ahí —por vía de la estrategia— intentan ponerle la presión encima.

¿Pero por qué no ponérsela a las Farc?

Si en todos estos años de activismo, los familiares de los secuestrados se hubieran dedicado a recorrer el país, convocar masivas marchas, visitar otros países del mundo, enfatizando allí que sus familiares son víctimas de la guerrilla, las Farc habrían recibido una presión mucho más grande que la que a esta altura reciben.

En este instante histórico, luego del fugaz, intenso y finiquitado episodio de la medición de Chávez, las Farc parecen libres de presión y Uribe carga con un piano sus espaldas. Demasiado aguantó el Presidente con Chávez, su antagonista político, metiéndose en la cocina, levantándoles las tapas a las ollas y olisqueando la comida.

Era evidente que lo de Chávez no tenía futuro. Un hombre tan escandaloso como el Presidente venezolano, sentado en el Caguán, habría sido un hecho tan insólito como un tiburón sacudiéndose en la tina de baño. Las Farc adquirían un espacio político por el que no han hecho méritos y el chavismo ocupaba un importante avance en su proyecto expansionista continental; todo a costa de la mercancía fácil de los secuestrados.

Pero Chávez es un pez destinado a morir por la boca. No sólo llegó a París sin las pruebas de supervivencia, sino con una locuacidad desaforada que lo llevó a lanzarle piropos a la hija de Íngrid Betancourt y a revelar la infidencia mayor de su reunión con Uribe en Chile, para luego cerrar con broche de oro, llamando al Comandante de las Fuerzas Militares. Es tan dañino con su propia lengua Chávez que le queda a uno la duda de si el rey Juan Carlos lo mandó callar porque estaba ofendiendo a España o si fue simplemente por la misma desesperación que a muchos nos embarga cuando se pasa de palabra.
Llevan tanto tiempo esperando a sus familiares que creo que es hora de que modifiquen la estrategia; la hora de que el profesor Moncayo no pierda más a sus pasos y camine en la otra dirección. Quizá la actitud mesurada de una mujer como la barranquillera Érika Manrique podría ser un modelo a seguir. Uribe está atornillado en el poder y como van las cosas está para quedarse. La presión debe ser para quien la merece, no para lo que defina una fría y errónea estrategia.

www.laesquinadelcine.com


Oasis


Por GONZALO GALLO

Un suicida decide acabar su existencia por muchos motivos y es bueno analizar los siguientes:

1. Pierde el sentido de la vida debido a una gran pena, una quiebra o una ruptura afectiva.

2. Quiere cobrar venganza y el suicidio es una manera de poner a sufrir a los demás.

3. Tiene una insaciable capacidad de llamar la atención, como si dijera: ¡Viste que sí era capaz!

4. Padece deficiencias metales y desequilibrios químicos con un origen genético.

5. Está presionado por una posesión de otro espíritu que también hizo lo mismo en esta vida.

6. Lo agobia la tortura de una enfermedad insoportable o una parálisis total y busca un “suicidio asistido”.

Cada caso recibe su correspondiente atención en el más allá y mañana veremos qué puede pasar.



Por favor mantenga su opinión relacionada con el tema, no usar insultos, agresiones, faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión; no hacer publicidad. En caso de no hacerlo su comentario o registro pueden ser borrados. Términos y Condiciones
Opine aquí



 
 

EL HERALDO.COM.CO Inicio  Locales  Regionales  Nacionales  Deportes  Judiciales  Económicas  Políticas  Internacionales  Educación  Cultura  Sociales  Farándula  Términos y Condiciones  Publicidad 
COPYRIGHT © 2007 EL HERALDO LTDA. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Prohibida su reproducción total o parcial, asi como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de EL HERALDO.COM.CO