Sonia Osorio y su hijo Rodrigo Obregón no perdieron detalle del homenaje que Barranquilla le rindió a la vida y obra de esta gran folclorista.
Por GERMÁN CORCHO A las 2:04 P.M. acabó la espera de las personas que, bajo un sol que irradiaba Carnaval, se apostó en la carrera 44, desde la calle 74 hasta la Plaza de la Paz, para presenciar la Batalla de Flores del Recuerdo ‘Sonia Osorio’, que desde este año lleva este nombre como homenaje a la reconocida folclorista bogotana de nacimiento, pero barranquillera de corazón.
Durante todo el desfile, la artista, que iba disfrazada de Garabato, montada en un carro antiguo y acompañada por su hijo Rodrigo Obregón, fue un ballet de besos y saludos que se movió al compás de los aplausos que le brindó el pueblo. “No nací ni vivo aquí, pero para eso vengo a menudo, como hoy, para reforzar mi amor por esta tierra”, le dijo emocionada a EL HERALDO.
16 carros antiguos de diversas marcas, como un Willys modelo 1950 y un Ford del año 55, protagonizaron la apertura del desfile con sus pitos y adornos ‘guapachosos’ que avisaron a los presentes sobre el inicio del jolgorio. Acto seguido aparecieron Saddam Hussein, Pedro Night y Celia Cruz, entre otros personajes que recibieron el permiso del rey Momo Vitalicio, Osman Torregrosa, para resucitar en el paraíso carnavalero de Curramba.
En la lista de presentes también estuvieron los únicos guerrilleros que reclutan personal para enrolarlos en las filas del deleite, bajo el mando de un ‘Tirofijo’ que se abrazó con los agentes de la Policía y recibió el agrado de los colombianos.
¡A mover el esqueleto! fue el clamor de los presentes contagiados con la protuberancia rítmica de las danzas africanas y la cadencia de grupos como Las Guacamayas de Galapa, Pilanderas de Baranoa y Fanfarria Porteña, de Puerto Colombia. Lo anterior fue el telón que presentó a Katina Pugliesse, reina de la 44, quien brilló en su carroza ‘Puerta de Oro’ como una verdadera llama danzante que reventó los termómetros que medían el goce de la gente.
La soberana, acompañada también por comparsas de la tercera edad y grupos de otras ciudades como Tierra Guané, de Santander; Indios Chimilas, de Plato, y Macaregua, de Cundinamarca, entre otros, prendió un fuego fiestero que se apagará el martes 5 de febrero. Pero, antes, ¡que se siga palpando el Carnaval!
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