Las lecciones que le deja a Barranquilla el Transmetro de Ciudad de Guatemala
Este sistema de transporte masivo se mereció un premio internacional por la excelente atención a sus pasajeros. Foto: Archivo particular
Por Jorge Cura Amar Especial para EL HERALDO
¿Coincidencia o copia?. El sistema de transporte masivo de Ciudad de Guatemala también se llama Transmetro. La diferencia con el de Barranquilla es que el de esta bella región rodeada de volcanes es una realidad y en dos años de funcionamiento ha movilizado 100 millones de pasajeros.
Uno no deja de sorprenderse por estas ‘coincidencias’, aunque se lleven años de gestación. El de la capital guatemalteca arrancó el 3 de febrero de 2007, mientras que el de Barranquilla ha sufrido muchos aplazamientos por el retraso de las obras civiles.
Lo más importante del Transmetro de Ciudad de Guatemala es que es muy barato: cada pasaje sólo vale $347 o un quetzal, la moneda nacional. El costo real debería ser de 2.30 quetzales, pero el gobierno municipal mantiene un subsidio de más del 50%.
INVERSIÓN PÚBLICA. Otro logro del Transmetro es su condición 100% pública, lo cual demuestra que desde este sector se pueden hacer cosas creativas y transparentes. El sistema le ha generado a la Alcaldía de la ciudad un aura de honestidad en todas sus acciones.
En lo único que ha intervenido el sector privado es en el manejo de la publicidad exterior. Cabe destacar que el concesionario no retorna un solo quetzal al gobierno por la venta de publicidad, pero está comprometido con dos aspectos fundamentales: el aseo y la seguridad del proyecto.
Ha sido tan exitosa la seguridad en el medio de transporte que no se han registrado el primer incidente en los buses o en las estaciones. No se reportan robos, atracos, asesinatos o enfrentamientos. Y algo adicional: los guatemaltecos han entendido que el servicio es de ellos y lo cuidan. La ciudadanía está comprometida a mantener lo que con tanto esfuerzo sus autoridades han desarrollado con mucho trabajo.
Sólo vale ver cómo hacen fila para tomar el bus, cómo esperan que bajen primero los pasajeros para luego ingresar al bus articulado, cómo se atiende a los discapacitados y a los miembros de la tercera edad. En fin, todo un ejemplo de cultura ciudadana alrededor de este sistema rodante.
En una encuesta, el 100% de usuarios dice estar satisfecho.
NI UNA CRÍTICA. Jorge Palacio, gerente de Transmetro, destaca el premio internacional recibido por atención al pasajero, al competir con sistemas de transporte de Europa y Estados Unidos. Según él, hay varios beneficios para la gente.
“Los niños, los bebés, la tercera edad y los discapacitados no pagan. Estos últimos tienen ubicación de privilegio en las sillas amarillas en los buses, lo mismo que rampas de acceso con las cuales pueden llegar al bus sin ningún problema”, afirma el funcionario.
Palacio no es un aparecido en asuntos de transporte. Lleva 35 años trabajando en la municipalidad de Ciudad de Guatemala y es un experto en esta materia. Aquí, como en las ciudades organizadas del mundo, no se improvisa en una tema tan importante como la movilidad colocando al frente gente inexperta.
En Ciudad de Guatemala hasta dónde conocimos su organización municipal, el asunto es en serio. Lo es tanto que en una encuesta hecha con los usuarios en las estaciones de Transmetro no hubo un solo ciudadano que expresara una crítica contra el sistema de transporte. Como quien dice, satisfacción al 100%.
Bajo el lema, ‘Yo soy la ciudad’, transitan no menos de 75 vehículos articulados que cubren por ahora algo menos del 10% de la ciudad.
Transmetro seguirá ganando terreno y espera consolidarse con un 20% del transporte urbano general con la llegada de inversionistas privados, pero dejando el manejo al sector oficial.
También se construye un moderno centro comercial paralelo a la última estación de Transmetro, en el municipio de Villanueva, con lo que se mejorará el flujo financiero con el ingreso de recursos frescos que permitirán la adquisición de más buses.
¿Logo se trajo de Guatemala?
Cuando uno se topa con el logo del Transmetro de Guatemala le recuerda enseguida al de Barranquilla. Ambos tienen un gran parecido, aunque con ligeras variaciones. ¿Quién se inspiró en quién?, para no usar los términos feos de ¿quién se copió de quién?.
Entre otras cosas, el concurso de méritos para escoger el logo en Barranquilla costó una interesante cantidad de dinero. Es necesario revisar lo que respecta a derechos de autor, con protección internacional, no sea que el Distrito se vea enfrentado a una posible demanda por presunta defraudación a derechos patrimoniales de autor, en el caso de que nuestros creadores se hayan ido a “inspirar” a Guatemala.