“Llevar al cine la novela de Gabo fue fascinante”, dice Hilda Hidalgo
Diferentes escenas de la película ‘Del amor y otros demonios’, que se estrenará este viernes 9 de octubre. Cortesía: Alicia Films Producciones
Por Ricardo Rodríguez Vives
En el Festival de cine de Cartagena 2007, que homenajeó a Gabriel García Márquez, se reunieron realizadores que filmaron películas del universo macondiano: el chileno Miguel Littín, el mexicano Jaime Hermosillo y los colombianos Lisandro Duque y Jorge Alí Triana, entre otros. La costarricense Hilda Hidalgo había generado expectativa: en poco tiempo rodaría una adaptación de otra obra del Nobel, Del amor y otros demonios.
Después de dos meses de rodaje en Cartagena y unos tantos más en la sala de edición, la obra se estrenará este 9 de octubre en el Festival de Pusán, en Corea del Sur. La película fue producida por las compañías Alicia Films de Costa Rica y CMO, de Colombia.
La protagonista, Sierva María —personificada por Eliza Triana— y el padre Cayetano Delaura— interpretado por el español Pablo Derqui— formarán una tórrida historia de amor, una de las más audaces de García Márquez .
De la película se sabe, al menos, que cuenta con una fascinante dirección de arte: está ambientada en el siglo XVIII. Antes de partir hacia Corea, la realizadora sostuvo un breve diálogo con EL HERALDO.
¿Cómo fue el proceso por el cual obtuvo los derechos de la novela? Se sabe que Gabo es celoso con sus historias.
En uno de los talleres que impartió Gabo en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, le comenté que Del amor y otros demonios es una de sus novelas más cinematográficas y que me sorprendía que no la hubieran llevado al cine. Él me dijo que la había escrito como un experimento, tratando de replicar un guión cinematográfico. Y en efecto, uno siente que en esa novela se crean imágenes y escenas más allá de los recursos literarios. Me preguntó si me gustaría hacerla. Le dije “Pues claro”. Entonces me dijo, “Pues hágala”. Y aquí estoy.
¿El Nobel tomó parte en la preproducción? Asesoría de guión, por ejemplo.
García Márquez nos acompañó de cerca en todo el proceso de realización de la película. Cuando empezamos el proyecto nos abrió las puertas de Cartagena a través de su familia y de sus amigos, que se convirtieron en verdaderos padrinos de la película y nos acompañaron a lo largo de las 9 semanas de rodaje. Gabo vio el corte de edición previo en una proyección privada en México. Admiró la puesta en escena, la realización y la calidad de las interpretaciones. Según sus propias palabras, la esencia de la novela está plasmada en la película. Fue emocionante ver cómo empezaba a cerrarse un círculo abierto hacía 5 años en el taller de Cuba.
¿Qué fue lo que más le llamó la atención de la obra para realizar una adaptación a cine?
La novela me cautivó desde la primera vez, recién publicada en 1994. La leí de un tirón y sus imágenes me fueron apareciendo como escenas de una película. Se quedó dentro de mí. Recuerdo que me sentí fuertemente atraída por esa historia de amor prohibido, subversivo y místico a la vez. Un amor que va más allá de la muerte.
Muchos críticos de cine no han sido benévolos con las adaptaciones cinematográficas de las obras de Gabo. ¿Su versión puede romper esquemas con las demás películas?
(La directora elude la pregunta). La película retrata a sus protagonistas en su fibra realista y sensual. Es una película intimista, que narra el mundo interior de los personajes. Desde un lirismo austero, delinea el borde de sus deseos y sus miedos.
¿Rescataría usted alguna adaptación cinematográfica que se ha filmado de las obras de Gabo?
(Elude de nuevo). La imaginería de García Márquez ha permeado el cine, incluso más allá de nuestras fronteras. Por ejemplo, el universo sensorial de un director como Kusturica remite en su textura al universo garciamarquiano (¡aunque sea imposible saber si la influencia es directa o arquetípica!). Lo impresionante es que su imaginería se traspasa a áreas insospechadas.
¿Podría revelarnos algún detalle especial durante el rodaje de la cinta en Cartagena?
El rodaje fue transformador. Creo que a todos los que trabajamos en la película nos transformó en distinto grado. Empezando por la protagonista, Elisa Triana, que con apenas 13 años tuvo su primera experiencia como actriz. Tuve la oportunidad de trabajar con un equipo extraordinario. Personas que dedicaron a la película grandes dosis de energía creativa, larguísimas horas de trabajo y un compromiso a toda prueba. Ese vínculo humano y profesional es lo que a uno se le queda en el alma.