Con este atuendo, la reina del Carnaval, Giselle Lacouture, le rendirá homenaje al inolvidable ‘María Moñitos’. Foto Jairo Buitrago
Barranquilla.
Desde tempranas horas fueron ubicadas sobre la carrera 44 (entre calles 72 y 53) las vallas metálicas de protección y las sillas autorizadas para los espectadores del evento. El precio establecido por las autoridades es de $10.000.
A pesar de que en algunos tramos se obstruyó el paso, efectivos de la Policía de Tránsito continúan regulando la circulación de vehículos para no afectar la movilidad durante el día.
El principal malestar observado esta mañana, durante un recorrido de EL HERALDO, fue la ubicación de algunas vallas metálicas que afectaron a quienes se disponían a hacer uso del transporte público.
A las 7 de la noche en punto se iniciará el desfile nocturno de mayor tradición, organizado por Fundación Carnaval de Barranquilla, que partirá de la carrera 44 con calle 70 hasta la calle 53 por donde cruzará hasta la Plaza de la Paz para culminar en el Barrio Abajo.
Más de 150 grupos folclóricos participarán en el desfile, además de los 147 disfraces, entre colectivos e individuales, serán los encargados de engalanar las calles con faroles y velas.
El orden de los grupos participantes en el desfile se determinó en un sorteo previo, realizado el 27 de enero anterior, en la Casa del Carnaval.
De esta manera, los grupos juveniles presididos por los reyes del Carnaval de los Niños, Keyth Arenas y Juan Sebastián Fontalvo, y adultos mayores encabezarán el recorrido, seguidos por los grupos Líderes de la Tradición.
En el desfile de La Guacherna estarán presentes la reina del Carnaval, Giselle Lacouture; el Rey momo, Rafael Altamar y las candidatas al concurso Reina de Reinas.
También bailarán todo el recorrido reinas de belleza, actores y cantantes que harán parte de la Cumbiamba Real.
EL HERALDO contribuirá con su colorida y alegre comparsa ‘Los heraldos carnavaleros’ que estará acompañada por un grupo de músicos de la Banda de Baranoa.
Entre líneas con Gise
Cuando los líderes viven se admiran, cuando mueren son leyenda. Hay dos opciones: que María Moñitos viva en nuestras memorias o que otro audaz tome las riendas del rebusque y preserve la tradición.
Un mero macho con vestidos, collares y pinta labios de su abuela se convirtió, por esa mamadera de gallo que nos caracteriza, en personaje inolvidable del Carnaval. Hoy, después de 10 años de dejar esta vida terrenal, aún se sienten sus estridentes besos, que se fugan y recorren Barranquilla con la brisa del Carnaval, y un disfraz que no permito que muera. El legado de Emil Castellanos, ‘Maria Moñitos’, está en vía de extinción. Aunque la veamos en camisetas, comerciales y libros, se ausenta en los desfiles del Carnaval. No existe la reencarnación de este disfraz individual. Esta noche seré yo quien mantenga viva en nuestra memoria el legado creativo.