Recibiendo la ovación del público en el Teatro Heredia, el cellista chileno Andrés Díaz, el compositor Diego Vega, el clarinetista español José Franch Ballester, el pianista Stephen Prustman y la violinista Angélica Gámez.
Por Martha Guarín R. Enviada especial a Cartagena
No tiene ni un ápice del hervor caribeño en sus venas, pero en su mente la sinuosidad del mar azul, la brisa salitrosa y el tumbao de cada habitante de esta tierra le generan a Diego Vega poderosas sensaciones como para producir una obra musical en formato clásico, en donde prima la esencia afrocaribeña.
‘Divertimento’ es el título que dio Vega a una composición que con ropaje de música clásica empieza con un tono de bembé, prosigue con una tonalidad tierna, como si se tratara de un arrullo de cuna, y finaliza a toda prisa con bambuco fiestero, muy agitado. No obstante, este joven compositor bogotano, doctorado en artes musicales en Cornell University, dice que ‘Divertimento’ es una obra donde prima la esencia afrocaribe, en donde además hay un breve movimiento que marca la diferencia “como el helado de limón que se usa en la gastronomía francesa para hacer el corte entre una entrada y un plato fuerte”.
Pero al asegurar que se trata de un concepto afrocaribe, lo hace con una felicidad que se le dibuja hasta en la manera de caminar, añadiendo que todo esto es posible porque la Fundación Salvi lo invitó a hacer realidad este sueño de componer, el cual le resulta tan portentoso como cuando la catedral de Notre Dame de París lo convidó a crear una obra, ‘Misa Pentecostés’, que fue interpretada en ese recinto hace algunos años atrás.
“Me siento realmente afortunado, lo corriente es que un músico dicte clases, y si es compositor, que lo haga por gusto y convicción.
Pero que alguien le diga a uno que prepare algo especial es un gesto de confianza enorme, es un acto de fe que yo agradezco de manera inmensa”. Las palabras de Vega remiten a otros aspectos como que en esta oportunidad le dedicó a la composición de ‘Divertimento’ casi tres meses mientras que para el encargo de los franceses apenas lo hizo en 30 días.
Eso se debe a que a medida que pasan los días, se van imponiendo “filtros de mayor exigencia”, explica Vega, no sin antes sonrojarse cuando le dicen que este Festival Internacional de Música Clásica de Cartagena se considera como la figura estrella del certamen.
“Los músicos estrellas hacen que mi música sea realidad. Si llegó a ser una estrella es porque ellos lo permiten”, argumenta mientras señala a la violinista colombiana Angélica Gámez, integrante del cuarteto que ejecutó su composición de estreno, el sábado en el Teatro Heredia, junto al clarinetista español José Franch Ballester, el cellista chileno Andrés Díaz y el pianista Stephen Prustman.
Con la que él denomina una estructura abstracta, la pieza ‘Divertimento’ caló agradablemente, causando verdadero delirio de aplausos para el cuarteto internacional que la interpretó, así como para el compositor, quien le hizo la venia al Caribe desde esta esquina virtuosa donde tiene su sede natural el Cartagena Festival Internacional de Música. No faltó quien preguntara por los instrumentos de percusión a la hora del bembé. Justamente ahí está la gracia y el sentimiento del compositor por el Caribe. Hizo sonar ese momento de manera sinigual.